Esta es la historia de un hombre, una mujer (para variar un poco en este blog, no creen?) y de cómo entre ellos fue surgiendo algo que ninguno de los dos pudo (y creo que pueden hasta ahora) entender.
Armando conoció a Sofía como quién no quiere la cosa, es más, el tan trillado a primera vista simplemente no funcionó en ellos. Estuvieron todo un fin de semana juntos pero casi sin saber uno del otro. Quizás ligeramente habían cruzado una que otra mirada; cada uno era un extra más en la película del otro.
Armando llegó para una convención de odontólogos que se llevó a cabo en Arequipa; una vez allá, se acopló bastante rápido con la gentita de Tacna ya que en ese grupo estaba la novia de su amigo Alejandro (ambos eran de allá sólo que Alejo estaba por Lima haciendo sus prácticas). Armando, que si bien es cierto era algo introvertido, era considerado uno de esos tipos “buena gente”, que suele caer bien a la gente pero que ninguna flaca desea tener algo con él.
La noche del viernes, todo ese grupo se fue de fiesta una vez terminado el seminario del día. Armando llegó algo tarde porque tenía que dejar unas cosas antes en el hotel, Alejo y su novia lo acompañaron y juntos se fueron a un pub local. Apenas ingresó al recinto, Armando pudo ver a Daniela, amiga de Sofía, y quedó prendado de ella, entonces se propuso conquistarla. Sin embargo, tal era la belleza de Daniela que encontró todo un contingente de fulanos pululando alrededor de ella sin parar, entonces decidió que la invitaría a bailar y a la mierda con todos los que la hacían de perros guardianes, a él no le interesaba ello y, si ella lo choteaba; pues buscaba a alguien que le diera bola aquella noche. No se hacía paltas por ello.
En fin, salvo la choteada que le hizo Daniela, aquellos días fueron de lo más regular. Armando llegó a intercambiar correo con Sofía antes de su regreso como lo hizo con casi todos los que estuvieron en la convención, incluida la mismísima Daniela, que en son de patas, le dio todos sus datos sin chistar. Armando tomaría horas más tarde el avión de regreso a Lima con el recuerdo de un fin de semana, que si bien es cierto en lo emocional resultó sin ningún sobresalto, en lo profesional y amical resultó bastante satisfactorio. De Sofía, pues sólo el recuerdo de su correo: tuchiquititatraviesa_@hotmail.com, que le pareció bastante gracioso.
Pasaron unos meses desde aquella convención cuando un día cualquiera, en el messenger, Armando recibe un mensaje de Sofía, saludándole y haciéndole saber que ya se encuentra en Lima pues estará de vacaciones por dos semanas y desea encontrarse con él al menos un día mientras esté por la capital. Armando, al principio, como que no se la creyó mucho, pero ante la insistencia de Sofía por encontrarse con él, éste accedió; al final de cuentas, se dijo a si mismo, Sofía no estaba nada mal. Aquella noche se encontraron en un centro comercial que quedaba cerca de ambos y la pasaron muy bien comiendo helados y después yendo al cine. Al final de la velada, Sofía se despidió con un: Gracias amiguito por alegrarme el corazón esta noche; Armando, algo sonrojado por el cumplido, lo tomó con una amplia sonrisa.
Así como quien no quería la cosa, empezaron a salir casi todos los días que duró la estadía de Sofía en Lima, ninguno se imaginó lo bien que la pasaban juntos y la confianza que había logrado el uno para con el otro en tan corto tiempo; ella le contó de un ex que tuvo, que pasó momentos muy difícil tras su ruptura y que muy difícilmente volvería a entregar su corazón como lo hizo. Tras esto, a Armando se le bajaron un poco las revoluciones; se le presentó una duda: ¿qué era lo que estaba sintiendo él por Sofía? ¿Quería enamorarse de ella? O quizás ya lo estaba y no se había dado cuenta… Poco antes que ella regrese a Tacna, Armando en un arranque de ¿valor?, le comentó a Sofía que estaba empezando a sentir por ella algo que hace mucho no sentía por chica alguna, estaba confundido entre lo que le decía el corazón y lo que su conciencia le increpaba a cada instante. Sofía, en una muestra de lucidez, le dijo que ella sentía, quizás, lo mismo para con él, sin embargo ambos concluyeron que las circunstancias que los rodeaban no jugaban a favor de ninguno (la distancia y el poco tiempo de conocerse, asumo yo, no los terminaba de convencer) y que lo mejor era ir despacio, sin compromiso alguno de por medio esperando a que sea el tiempo -y quizás también el destino- el que los vuelva a unir; sólo entonces sabrán si lo que ambos sienten es verdadero. Ambos se despidieron con un hasta pronto, un beso en la mejilla y un abrazo muy fuerte.
Pasó el tiempo y por un lado, Sofía seguía haciendo su vida, pero guardando la esperanza, asumo yo, de volverse a ver con Armando; éste, por otro lado, guarda por Sofía un recuerdo muy lindo –dicho por él mismo-, pero se propuso continuar con su vida tal cual la estaba llevando hasta antes de pasar con ella lo que pasaron aquel mes que estuvieron juntos. Y el destino, tramposo como es, justo cuando te propones a hacer algo, éste se empecina en ponerte a prueba, a ambos los volvió a juntar porque se le dio la gana de juntarlos y ver de qué eran capaces sus voluntades cuando se encuentren, ahora en circunstancias más íntimas quizás. De pronto Armando recibe una llamada del teléfono de Sofía; si bien es cierto que se mensajeaban, pero llamarse muy pocas veces lo hacían, es por ello que aquella llamada lo tomó a Armando por sorpresa.
Ella le decía que ese fin de semana estaría por Ica para una charla de la especialidad que estaba llevando y le preguntó si él tenía algún plan en particular; Armando no supo que hacer en ese momento, su corazón empezó a latir con mucha más fuerza q d costumbre, mientras su consciencia le castigaba haciéndole recordar las circunstancias por las que se propusieron llevar las cosas con calma. Aceptó darse un break del trabajo y pedir permiso para ese sábado ir al sur al encuentro con Sofía.
Cuando se encontraron allá, las circunstancias fueron no del todo como Armando, al menos él, se lo había imaginado. Primero que nada, como era una charla exclusiva de ella, en el tema del hospedaje ambos salieron perdiendo y aunque ella insistió al comité organizador por un espacio en el mismo hotel donde estaba alojada, no hubo mayor éxito y él tuvo que alojarse algo lejos del lugar. Segundo, la presencia de un tercero –llamémoslo Jaime- que, apenas vio a Sofía (y que la chica es simpática, lo es) se le pegó como lapa. A Armando, si bien es cierto, no le hubiera molestado tanto la presencia de este individuo si no fuera porque, y he aquí el aspecto de Sofía que más le desencantó (a saber del poco tiempo que se conocían y que básicamente habían estado ambos solos mucho rato), ella nunca supo quitárselo de encima. Si bien los 2 no habían ido en plan de pareja, era casi vox pópuli el hecho que entre ambos había algo más que amistad; a pesar de ello, Jaime quiso a toda costa conquistarla (al igual como lo había hecho con otras chicas –aunque con poco éxito- en otra de esas charlas a la que participó, pero aquella vez en Lima).
Armando y mucha gente que estaba en dicha charla sabía de quién era Jaime, sin embargo la única que no se daba cuenta era Sofía que le seguía dando bola y Jaime, ni corto ni perezoso sacaba partido de ello llevándola a caminar solos por ahí, separándola del grupo apenas tenía la oportunidad de hacerlo sin que ella pusiese resistencia alguna. El hecho que colmó la paciencia de Armando fue cuando varios de los que participaron de dicha charla estaban tomando en el cuarto de Sofía, entre las que estaban los ahora 3 protagonistas de esta historia, y al terminar, Jaime mandó mudar a todos los que “estorbaban” a sus respectivos cuartos procurando quedarse él sólo con Sofía; Armando no podía permitir ello, pero ante la inactividad de Sofía, ya que ésta no hizo nada por botar también a Jaime o jalarse a Armando, poco o nada pudo hacer para revertir dicha situación. Masticando su bronca, Armando se regresó a dormir (eso es un decir ya que no pudo cerrar los ojos en toda la noche). Al llegar la mañana, la decisión era una sola para Armando: mandar a la mierda a Sofía y que siga disfrutando de su ‘luna de miel’, que él tenía ya las maletas listas y estaba dispuesto a tomar el primer bus con destino a Lima.
Bajando por las escaleras de su hotel, encontró en el lobby a Sofía, quien llegaba a su encuentro. Contrariado como estaba Armando, apenas la saludó le dijo que tenía que irse porque tenía una emergencia de trabajo que atender urgente –tremenda mentira, pero considerando su ira, si recordaba el motivo exacto del por qué quería irse era capaz de decir algo de más que no hiciera sólo empeorar la situación. Sofía entonces le agarró el rostro con las 2 manos, acercó sus labios a los de Armando y le dio un largo e intenso beso. Armando no terminó por entender del por qué aquel comportamiento –¿alguien dijo culpa?- pero se dejó llevar y participó del beso, sólo hasta donde su buena memoria se lo permitió, ya que en segundos y al cerrar los ojos, volvieron a él imágenes de Jaime cerrando la puerta del cuarto con Sofía dentro y otras más donde él hacía alarde de ella cual premio de guerra. Armando cortó el beso, se despidió de ella y agarró la combi y se fue al terminal, sin decir una sola palabra más.
En el bus camino a Lima Armando recibe un mensaje de texto, era Sofía quien le decía que aquel beso era muestra del amor que sentía por él, que le agradecía por ayudarla a albergar de nuevo ese sentimiento que ella se había propuesto olvidar desde su última experiencia y que aguardaba por un nuevo encuentro con él. Armando, ahora, es quien no se la cree.
Quasimodo.
1 comentario:
Armando debe recordar que no por el hecho de que el tio jaime haya cerrado la puerta significa que haya pasado algo mas.
A mi parecer la flaca aun anda confundida lo mejor es ir despacio pero no descartar del todo.
PD: el titulo no me convencio, mejor poner amor de lejos felices los 4 aunque falta la nena de lima para Armando o astutamente no la menciono xD
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