
Siempre he tenido un concepto, quizás disparatadamente erróneo, sobre que si a una chica le gusta un chico (o siquiera le llame la atención); sin pretender decir que se regale, pero digamos que es capaz de dejar algunas 'puertas abiertas'. No sólo sucede así en el caso de las chicas, hablo porque muchos hombres también cometemos (dichos por algunos) esos 'pecadillos'.
Acabo de leer que según cuánto te ilusiones con una persona, dependerá en cuanto te decepciones de ella al fin de cuentas; y creo con toda certeza que ése es mi más grande error a lo largo de mi vida: me ilusiono demasiado (y créanme, lo digo con mucha bronca).
Y es que cómo no ilusionarse cuando una chica, realmente simpática y buena chica, que conociste por esas casualidades de la vida (cuando en verdad quería 'conocer' a su amiga) te invita a su facebook, te hace el habla (y ésta dura horas) y te dice que le pareces alguien interesante (cumplido que no recibo muy seguido, a decir verdad)?
Bueno básicamente así empezó todo, hablamos varias veces por el chat del facebook ya que tanto en su trabajo como en el mío, el messenger no estaba permitido. Yo soy, por otro lado, partidario de la idea que cuando uno quiere conocer realmente a alguien, entonces se tienen que 'conocer' con todas las de la ley, sin que ello implique afirmación alguna sobre una posible relación; esto es, hablando en buen español (y castellano todavía): debe haber algún encuentro personal entre ambos como mínimo. No concibo (quizás por algún estúpido prejuicio mío, no sé) que si te interese alguien, no hagas ningún esfuerzo por generar un acercamiento hacia esta persona.
Dicho todo este floro, entonces la invité a salir un día... Ella me dijo que sus películas favoritas son las comedias románticas (maldita sea! en lo personal las detesto, pero estaba dispuesto a hacer el esfuerzo de soplarme una completa) así que quedamos en ir al cine (otro día que no sea martes para que no piense que soy un misio) para después, el mismo día de la cita, plantarme apelando a la excusa de la vieja amiga, aquella que no veía hace tiempo y que tras olvidarse de nuestra cita, quedó con esta en salir esa misma noche. No tengo nada contra las muestras espontáneas de gratitud hacia las viejas amistades, pero... ese mismo día?
Y bueno, fiel a mis creencias (por no querer decir terco), la invité a salir de nuevo; esta vez también quería ver otra película de esas que le gustan (la anterior la había ido a ver con un amigo de su trabajo, ni siquiera fue en mancha ¿acaso sólo tiene un solo amigo en su chamba?). La llamé un día antes para recordarle nuestra cita, y esperando con ello no tenga nuevos espasmos de gratitud hacia viejas amistades (al menos no ese día). Ella me dijo que no habría problema, que la disculpara por la otra vez pero que de todas maneras (típica palabra cliché que muchos llegamos a usar en algún momento) salíamos ese martes.
Habíamos quedado para ir a función de las 8pm. cuando dada las 7pm., yo estando camino a casa a dejar mis cosas del trabajo antes de ir al punto de encuentro, recibí un mensaje misio de su teléfono. Resulta que, tras llamarla, me dijo que aquella noche su mamá no la dejaba salir porque se le había provocado a su madre tomar el lonche con ella. Debo reconocer que esta excusa es más original que la anterior pero igual creo que no pasa de una excusa y que no quiso salir conmigo de nuevo. Para este, entonces ya teníamos cerca de 2 meses 'conociéndonos' por el chat siendo ella en muchas de las veces, quien iniciaba la conversa.
Comentado el hecho con una amiga, ésta me dijo que si una chica quiere salir con alguien se busca un tiempo para ello; que 'siempre lo hay' y eso me consta porque cuando yo quiero salir con alguien también me lo busco y muchas veces lo encuentro. Con esta afirmación hecha por una mujer que precisamente estaba siendo afanada en ese momento, no hice más que confirmarme a mi mismo lo que ya tenía en la cabeza dando vueltas algunas veces: no quería salir conmigo. Hasta yo me sorprendo con tamaña muestra de brillantez por parte mía.
No suficiente con estas lecciones y moralejas, el destino aún tenía preparado otra jugarreta para conmigo. Por esas cosas de la vida y de amigos de los amigos, ella terminó en una misma fiesta que yo, así que no había de otra que enfrentar al toro por las astas y lanzarme hacia ella con una cautela disfrazada de querer y no querer. Estuvimos un rato conversando, por momentos ella me agarraba el hombro, un par de veces la mano y a veces me susurraba al oído algunas explicaciones sobre chistes de sus amigos (típicos chistes de abogados que sólo entienden ellos). En toda la noche, sólo bailamos una vez y es que casi todos querían bailar con ella.
Cuando la fiesta estaba por terminar, y yo dispuesto a retirarme a casa, le pregunté en cuánto tiempo se iba y ella me dijo que su amigo del trabajo que estaba en esa fiesta, si el mismo desgraciado con el que salió al cine, la llevaría a su casa (a pesar que la mía quedaba más en su ruta que la de él) y fue ahí cuando todo quedó claro para mí (al menos hasta ahora) y decidí en ese instante echarle tierrita al asunto. El tema del enamoramiento es, como lo escuché anteriormente, una copa de vino que se toma entre 2 y si ella no quiere más que solamente interactuar conmigo por el chat (probablemente porque no haya mucha gente con la que hablar a esa hora) pues que así sea. Si no se quiere dar cuenta de las señales que envío, entonces nunca creo que pasará nada. Como bien lo dijo Jesús alguna vez: no hay peor ciego que quien no quiere ver. Fin de la historia (al menos de esa), por el momento.
Quasimodo.
Sé que no es mi costumbre pero les dejo un videíto que, de una u otra manera representa lo que me pasó con esta chica (y no sólo me ha pasado con ella):









