martes 19 de mayo de 2009

De pronto sientes como todo ha cambiado...


Ya nada es como lo era 'antes' (e incluso te cuestionas si es que 'antes', en verdad, había 'algo'). Si uno se queda con aquella 'foto antigua' le pueden suceder cosas como las que me pasa en estos precisos momentos. Un sentido de no pertenencia impresionante que me deja completamente rezagado a ese casi olvidado pero siempre bien ponderado baúl de los recuerdos. Saber que sólo fuiste alguien que pasó por ahi pero que, pasados casi 11 años, te quedaste en aquella acera, parado mientras ella tomaba el bus de regreso a casa y a una vida llena de nuevas emociones, amigos y amores... ¿y dónde queda uno? De pie en el paradero observando como ella se va... quizás para nunca más volver (al menos no de la manera de cómo se fue).

Es probable que, hoy por hoy, ya no vuelva a saber nada más de ella durante su estadía por aquí, es triste aceptarlo a estas alturas, sin embargo veo que es feliz así como está y eso, aunque me joda no formar parte de esa historia, me deja menos intranquilo. Creo que me siento tanto o más triste que cuando sabes que la chica que te gusta celebra su cumpleaños con toda la pompa que amerita y sabes que todos están invitados... menos tú.

Es cierto que sea yo el que se haya ido del panorama; sin embargo eso no quita en absoluto el hecho que siempre haya tenido guardada la foto en uno de los mejores marcos que pude encontrarle en uno de los rincones más queridos de mi magullado corazón; sin embargo, las limitaciones tanto tecnológicas como otras que puedan haber sucedido (en ese entonces no teníamos muchos amigos en común y apenas muy pocas personas en Lima hacían uso extensivo del correo electrónico; sin mencionar que al poco tiempo se mudó y cambió de número) hicieron que perdiera por completo el rastro de ella... Mas nunca la olvidé ni cesé en mi búsqueda de encontrarla, que quede claro.

Y es que sólo un estúpido como yo puede creer que alguien más siente las mismas ganas de ver a una persona después de caso 11 años y hasta emocionarse por ello... Acepto que pequé de iluso. No es la primera vez que me sentí que no pertenecía a un grupo (o a alguien), sin embargo ésta es una de las pocas veces en las cuales realmente jode saberlo...

Quasimodo

[Última Actualización]
Me enteré que se acaba de ir a Australia, país donde radica, sin poder verla (después de n invitaciones realizadas por mi) ni siquiera despedirse... De todas maneras quisiera decirte HASTA SIEMPRE, si en algún momento llegases a leer este post.

lunes 2 de febrero de 2009

¿Resentido yo? Jajajaja... me temo que si


Para los que creen que un resentido es un tipo estúpido lleno de idioteces en la cabeza (justamente aquello que lo hace resentido) están en lo cierto y con eso, estoy haciendo un mea culpa sobre algunas actitudes que puedo asumir de vez en cuando y que puedan parecer estúpidas a simple vista. He aquí una manera de pensar de un resentido... No espero que estén de acuerdo con él sino que lo entiendan porque, es probable que en algún momento de nuestras vidas, nos hayamos sentidos resentidos con algo o con alguien.

Qué nos lleva a estar resentido? La verdad que pueden ser diversos móviles, sin embargo considero como uno muy personal, una especie de aplicar 'justicia' por mi propia cuenta cuando el Karma (haciendo mención a la serie 'My Name is Earl') no hace su trabajo (o creemos que no lo hace porque tiene cosas más importantes qué hacer).

Esta historia de 'justicia' empieza cuando conocí a una flaca en la universidad, apenas la vi por primera vez (ella pasaba por el otro lado del parquecito que hay en plena facultad) sentí una especie de 'conexión': nuestras miradas se cruzaron y puedo decir que ahí se dio mi primer impacto por ella... Bueno, acto seguido estaba sentado en el suelo porque me había chocado contra una pared que, por razones obvias, no pude ver, jeje...

Cuando llegué a la oficina del decano, pues tenía que buscar a un profesor para consultarle algo (en mi época más marciana de estudiante) me di cuenta que la persona que estaba a continuación mío era ella, aquella por la que me di el 'paredzaso'! No voy a decir que no pude ocultar mi 'entusiasmo' por aquel encuentro. 'Demonios' - me dije - 'está en info!!!' - no podía creerlo. Ella muy cortésmente me preguntó con qué profesor podía consultar sobre el tema que ella había ido a tratar, le dije muy entrecortado que podría preguntarle al profe al cual yo iba a hacerle la consulta a ver si él sabía algo y muy ñoño yo, le cedí mi sitio en la cola para que ella le pregunte Supuse yo que no tomaría mucho tiempo, así que bien podía esperar... ¡Qué caballero que soy!

Después de casi más de una hora esperando a que ella salga de la oficina del profesor, muy rauda y sin darme las gracias, ingresé algo contrariado a la oficina del profesor sólo para escuchar sus disculpas pues ya se tenía que ir a otra universidad a dictar, pues era sólo profesor de medio tiempo en aquella época. Tamales! - me dije - y encima ni se despidió.

Tuve un ciclo para 'conocerla bien', ya que llevé todo un período con ella. No podía negar que me atraía: era mucho más extrovertida, le gusta que la engrían y, aunque a veces hablaba como bebita, era capaz de aguantarle todos sus desplantes cuando trataba de invitarla a salir.

Una vez en la universidad, en el grupo de amigos al que ella y yo solíamos frecuentar (generalmente cada uno por su cuenta) y al que caímos de pura casualidad los 2, cabe explicar que yo había ido solo ahí porque previamente la había invitado a salir y ella me dijo que no podía salir de su casa. Se imaginarán mi cara de sorpresa al verla ahí bien divertida con sus amigas tomándose fotos. Para una cosa si puedo decir que era buenísima: conseguía lo que quería, aunque muchas veces buscaba arrimarse a algún chivo expiatorio que esté a la mano... entiendo lo que piensan, mis queridos lectores, muchas veces fui yo ese cojudo que caía ante sus peticiones. Tampoco tendrán que pensar mucho para fui yo su fotógrafo oficial aquella noche y, aunque traté de asegurarme con una foto con ella siquiera, nunca aparecí en su galería.

Casi finalizando el ciclo un buen amigo mío, de esos 'causitas' que se caracterizan por organizan 'los tonos', me invitó al que él organizaba por fin de ciclo. Era de mi círculo de amigos, mas no el de ella, así que se puede deducir ella no estaba invitada. Este amigo me dijo que si quería podía invitar a alguien, ya que por ser su pata, me podía dar una entrada doble a la zona VIP. La primera imagen que tuve fue la cara de ella tras decirle que podía estar en 'el tono de fin de ciclo' e incluso en zona VIP... Entonces me vino la inquietud: ¿vale la pena?

¿Vale la pena darle ese premio a alguien que, según yo, no hizo los méritos necesarios? ¿Vale ella la entrada VIP para que se vuelva a lucir en su galería de imágenes con amigas de ella que muy probablemente si lleguen a ir y no conmigo? Yo creo que la respuesta a ambas respuestas es no. Si eso es suficiente para considerarme un resentido, pues admito mi delito. Pero díganme acaso si ustedes no actuarían de la misma manera?

Para dar cerrada la historia, esa noche fui solo y la pasé de puta madre!

Quasimodo.

viernes 7 de noviembre de 2008

... Y la volví a ver


No es fácil estar en una situación así. De pronto decides llegar a un estado de 'resignación' en la que decides que 'es mejor' olvidar a lo que buenamente tu corazón estuvo atado por buen tiempo. Dicen que el hombre es un animal de costumbres y creo que la resignación es un estado en el que uno 'se acostumbra' a la idea que algo 'ya fue'. Este ha sido mi caso... al menos hasta hace algunos días.

¿Qué ha sucedido en verdad? Haciendo una retrospectiva a mi vida amorosa, podría decir que ha sido un completo desastre salvo por un detalle (¿o debería decir 'una' detalle?), justamente es aquello que hasta ahora atesoro con un especial cariño, a la vez que me había resignado a la idea que no se fuera a hacerse realidad. Y ahora creo que esa idea es más lejana todavía, aunque...

Hablé de ella hace algunos posts (a ver si se dan cuenta de quien se trata...) y creo que, más allá de lo que haya pasado de ahí en adelante, no puedo resignarme a la idea que no he podido enamorar a ninguna otra mujer porque simplemente aún sigo pensando en la susodicha. ¿Qué es lo que la hace especial? Creo que todo, o bueno, al menos una gran cantidad de cosas que no he encontrado en muchas mujeres que he conocido: GRANDEZA (que quede claro que no tiene nada que ver que yo sea chato, no hablo de tamaño en absoluto).

Alguna vez, hace ya mucho tiempo atrás que alguien me dijo que seguía pensando en ella y debo admitir que no he encontrado el clavo ideal para quitarme el que llevo dentro desde hace mucho... a veces siento que no quiero cambiar aquella ilusión; otras veces siento que simplemente no me llena lo suficiente la mujer que un día cualquiera llego a conocer o que me llegan a presentar. Definitivamente el problema soy yo.

Al releer este post, antes de publicarlo, me siento un poco estúpido, ya que soy yo quien le recomendé a una amiga que le eche tierra al tipo que se fue a otro país a trabajar y que se supone que la iba a esperar, hacer dinero allá y regresar a casarse... Eso nunca sucedió ylo mejor, creí, en ese caso era separarse por las buenas y continuar viviendo su propia vida... ¡Qué fácil suena decirlo! A mi mismo me cuesta mucho ahora, estando en una situación muy similar, desprenderme de aquella ilusión (¡vaya, es sólo una ilusión!) y 'hacerme caso'.

Hace poco me empecé a interesar en una persona y no pude terminar de interesarme (porque simplemente no me llenaba del todo, como lo dije antes) y dentro de poco, una amiga me quiere presentar a una amiga suya... será esta el clavo? es lo q me pregunto cuando empieza a interesarme una mujer algo más en serio... Ojalá suceda algo, y creo que sería por mi propio bien.

Quasimodo.

jueves 23 de octubre de 2008

El errante se encuentra con el Ermitaño (y aún así quiere contarlo...)


Cuando el Ermitaño terminó de decirme que el principal impedimento que tenía para triunfar era yo mismo me sentí extraño. ¿Qué carajos hacía entonces? Lo miré con una expresión como quien le pregunta a otro: ¿y ahora?

- Por qué me miras así? Acaso no te diste cuenta ya de eso? o esperabas dentro de ti que alguien más te diga lo que tú ya sabías.

Yo segía parado delante de él anonadado ¿Acaso esperaba esas preguntas? ¿No es que yo venía a recibir respuestas, mas no cuestionamientos? ¿Acaso yo sabía ya eso? ¿Acaso nunca quise darme cuenta de ello? El Ermitaño terminó de servirme una infusión y continuó diciendo: No te asustes, siempre el primer golpe duele más, sobre todo porque no te lo esperabas, seguro.

- A decir verdad yo siempre, como lo dijo antes, he querido hacer algunas cosas, pero en muchos casos, no las terminaba...
- Y eso también incluye a lo de la mujer que amas - me interrumpió de pronto, cortándome lo que quería decirle y hasta el aliento... ¿que tiene que ver en esto la mujer que amaba? Que yo tenga memoria, actualmente, no amo a ninguna mujer...
- No, esa es otra histora - le dije con un aire triunfante (y aunque no tenía motivo para ello), no lo sabía todo de mi.
- ¿Aún crees que no puedes gustarle a ninguna chica porque no le gustaste a la chica que te gustaba en la primaria? - retiro lo dicho anteriormente, ¿Cómo es que yo a veces ni me acuerdo de ello y él sí lo sabía? ¿Por qué tenía que tocar esto ahora?
- Todo tiene sentido y está ligado, si te pones a pensar bien...
- Explíquese - siempre pensé que algo de sentido había en todo ello, pero que esté ligado?
- Explícate tú... revisa aquella parte de tu vida y date cuenta qué es lo que estás haciendo... te darás cuenta entonces que tu baja autoestima es, en parte porque le das mucho sentido a ese hecho de tu vida en particular.
- ¿Usted lo cree? - como les dije, algo de sentido tenían algunas cosas, quería que alguien más me diera la razón de ello
-No lo creo, estoy seguro de ello... y otra vez no estás seguro de lo que sientes, quieres mi confirmación sobre algo que tu tienes muy claro.

Es cierto, muchas cosas han pasado en mi vida y, es muy probable, que le esté dando demasiada importancia a algunas cosas que, quizás, no lo merezcan. Es probable también que le dé importancia a opiniones de gente que no tienen mucha relevancia en mi vida. Si algo puedo ir concluyendo hasta ahora es que... carajo, necesito cambiar!
- No necesitas cambiar del todo, la cosa no es así de radical, además la gente que te quiere, lo hace así como te conoce. No necesitas deshacer lo que ya hiciste, pues es parte del camino que tienes que recorrer para llegar a ser feliz... Si te pones a pensar bien,  por lo poco que te conozco - ¿Poco que me conoce? como será si me conociese mucho, no quiero imaginarme, jeje...- Haz tenido suerte en muchos aspectos, haz llegado a tener cosas que otros con más tiempo vivido aún no lo han conseguido....
- Tiene razón... - le dije aún masticando lo que me estaba diciendo...
- No necesitas que yo te diga todo esto, pues muchas de lo que ya te dije y lo que tengo por decirte ya lo sabías... déjalo aflorar, déjate a ti mismo ser tú. Yo sé que tienes aún sueños, anda sal y realízalos. Sé que tienes a alguien en tu mente y en tu corazón... anda dile que no puedes dejar de pensar en ella y que tu corazón suena más fuerte cuando oyes su nombre...
- ¿Pero como saber que es ella la indicada? - pregunté algo inquieto
- ¿Quien en la vida sabe lo que aún no se ha escrito? - me devolvió la inquietud - Si te tienes que equivocar, pues es un riesgo que tienes que asumir y aprende de ello... Una vez tu le dijiste a una amiga tuya que una persona inteligente aprende de sus errores, mientras que una tonta se trauma con ellos.. ¡Vaya paradoja! un tonto como tú diciéndole a otra persona que sea inteligente ¿eso quisieste decirle? Estoy seguro que no. Tu palabra fue muy sabia y sabes que lo sigue siendo, pero es necesario algo en ti... que te la creas. Esa es la lección que tienes que aprender de todo esto...

Terminé de dar el último sorbo de la infusión, mientras el Ermitaño me decía las últimas palabras de la tarde... No las tomé como sermón, probablemente muchos no acepten que una persona les diga lo que aquel Ermitaño me dijo, pero creí que si sabía de mi lo que demostró saber, cierto crédito le debía dar. Me dio una palmada en el hombro, me hizo pner de pie y me señaló la salida con una sonrisa en los labios.

- No es necesario que te diga más cuando lo que tienes que hacer ahora es poner en prácica lo que ya sabes... Vuelve a visitarme cuando hayas dado ya algunos pasos en la tarea de ser tu mismo. Tú sabes como, sólo tienes que creerte y quererte...

Nunca más volvi a ver al Ermitaño después de aquel momento, con la sonrisa dibujado en el rostro, decidí partir de aquel lugar... ¿es posible que ya sepa todo para ser feliz? creo que sólo es necesaria una cosa (al menos en mi caso) para descifrar la moraleja de mi vida (y quien sabe si quizás la suya, estimado lector) creérsela... Ah! y no perder tiempo en vanalidades (aunque a veces sean necesarias).

Quasimodo.

martes 14 de octubre de 2008

El errante se encuentra con el Ermitaño (y vive para contarlo...)


Esta es una de aquellas noches en las que uno se echa en la cama con ganas de dormir. Sin embargo, cuando existe algo en tu cabeza que da vueltas y, por más que lo intentes, no puedes conciliar el sueño, es mejor ocuparte primero de ello si es que de veras tienes ganas de dormir.

Estaba caminando cuando de pronto, algo mágico llamó mi atención... Sin saber bien lo que era, decidí acercarme a aquel sujeto que estaba de espaldas a mi, en un lugar por donde mucha gente pasaba y nadie se detenía.

- ¿Así que llegaste? - fue lo primero que dijo, como sabiendo de mi llegada...
- ¿Cómo supo que estaba yo aquí? - pregunté temeroso e inquieto por saber la respuesta.
- Lo sé porque eres la única persona por la que estuve esperando todo este tiempo - me dijo confiado, aún sin mostrar su rostro - pasa, toma asiento... tenemos mucho de que hablar - concluyó.

Quedé sorprendido ante sus palabras y su seguridad. Vacilé un poco antes de entrar a sus aposentos - Vamos muchacho, sé que tienes varias inquietudes, varias cosas en la cabeza de las cuales podríamos discutir un poco... no te preocupes por el tiempo, tenemos todo el que estimes conveniente. Decidí entrar.

- ¿Cómo supo que yo iba a llegar? - pregunté aún receloso.
- Tarde o temprano ibas a hacerlo... para bien o para mal, me encontraste ahora... siempre estuve dispuesto a atenderte; sin embargo creo que tu no a preguntarme.

¿Que no estuve dispuesto a preguntarle? ¿a preguntarle qué?, para empezar: ¿Tenía algo que preguntarle a un tipo que no conocía y que se supone que sabía que yo iba a llegar?. A lo mejor, pensé, ese era el floro que le metía a todo aquel que pasara por ahi y se detuviera un rato, incluso a aquellos que no tuvieran la más mínima intención de quedarse a escucharlo o a hablar con él.

- Si se supone que sabe tanto ¿Por qué es que estoy aquí, delante de usted? - pregunté desafiante.
- Muchacho, esa pregunta sólo te compete a ti responderla...
- Pero... - intenté increpar, mas el Ermitaño continuó como si no se percatara que intentaba decir algo.
- Te conozco lo suficiente como para decirte que hay noches en las que no logras conciliar el sueño, que te sientes decepcionado de algunas personas al punto de darte por vencido y que aún no encuentras el coraje para enamorar a la mujer de la que creíte enamorarte... - al terminar de decir esto, dibujó en su rostro una sonrisa de autosuficiencia. ¡Carajo! realmente sentí en ese momento que me conocía.

Muy pocas personas, a lo largo de mi vida me dibujaron de cuerpo entero 'casi' a la primera. La primera fue una chica de mi edad con la que entablé algo más que una relación de 'sólo una noche', y aunque actualmente no sepa nada de ella, en aquella oportunidad realmente me sentí desnudo ante alguien. La segunda oportunidad, qué duda cabe, me está sucediendo en este preciso instante con este Ermitaño.

- Haz retomado el hábito de la lectura, no es así? - preguntó en tono amable
- Este... sí - respondí aún sin salir de mi asombro
- Me parece bien... - me dijo recién volteándose a darme la cara - sin embargo - continuó - no te percibo tan convencido de lo que haz leído... ¿Qué sucede?
- ¿Cómo que no estoy convencido de lo que he leído? no le entiendo - regunté.
- Probablemente te hayan gustado las historias que te contaron esos libros, muy buenos por cierto; sin embargo creo que no estás haciendo lo más importante...
- ¿Lo más importante? ¿A qué se refiere? - pregunté algo inquieto, lo acepto, no entendía bien su cuestionamiento hacia mis recientes lecturas...
- ¿Qué es lo queda cuando terminas de leer una fábula como las que leías en la primaria? -me preguntó tratando, ahora lo entiendo, de mostrarme el camino a la respuesta.
- La moraleja - respondí, con algo de duda... ¿Es que podía acaso haber algo más?
- Ay hijo mío! ¿Por qué tanta duda en tu respuesta? - me increpó en el tono más dulce (¿se podía increpar en tono dulce? ahora creo que si) - primer paso - continuó - es que tu mismo 'te la creas'.
- No es la primera vez que alguien te dice que tienes todo para ser exitoso, sin embargo, tu principal impedimento (como en casi todas las personas) se encuentra dentro de ti - me dijo muy tranquilo.

[continuará...]

Quasimodo.

jueves 9 de octubre de 2008

De regreso al ruedo... (ante ustedes... yo)


Ha pasado mucho tiempo que nos sabemos uno del otro, no?

A veces es difícil para mi, sentarme delante de mi laptop y escribir algo... Cuando empecé con esto del blog, la perspetiva que asumí fue la de una especie de desfogue de aquello que tenía dentro, de algún suceso que me pasara directamente a mi (disculpen la redundancia) o del cual haya sido testigo privilegiado.

Sobre todo esta noche es aún más difícil sentarme a escribir algo en este blog. Cuando uno se encuentra algo consternado y distraído con algo, es casi imposible concentrarse y escribir algunas de las 'huevadas' que suelo escribir (lo de huevadas no lo digo yo, sino algunos de mis muy queridos lectores, a los cuales 'también' aprecio). Dicho sea de paso, agradezco sobremanera a quienes les gusta lo que escribo, sinceramente.

¿Qué me trae aquí esta noche? justamente el motivo de abrir este blog: desfogarme. Hoy tuve una discusión (que no es lo mismo que pelea) muy fuerte con alguien a quien quiero mucho, lo que me llevó a meditar con respecto al amor que se tiene la gente. Y hablo de amor en el sentido más genérico y amplio que pueda existir. En este post no voy a hablar del enamoramiento, que quede claro (son libres de hacer otra cosa, algo más productivo si lo creen conveniente).

De veras quiero que este post sea breve, no quiero aburrirlos con (y son libres de pensar así) cursilerías mías. Hoy discutí con alguien porque diferimos en el concepto de amor: para mí, que amo a esta persona, es preocupación (yo me preocupé por esta persona) y ésta cree que no es necesario llegar a tanto (me increpó que por qué me preocupaba por ella). Creí ¿tontamente? que al darle muestras de mi preocupación (ojo, no soy de echar en cara eso; lo cual detesto) sobre un hecho en particular, ésta persona no tuvo mejor argumento que decirme que fue una tontería lo que hice y que no hiciera tanto drama. Considero motivo de preocupación el ir al hospital porque te encuentras mal, y no me haya avisado (si fuera una persona que apenas conozco no me preocuparía tanto, pero siendo alguien tan cercano a mi).

Es cierto, puede parecerles tonto (como ciertamente le parece a la persona en cuestión) el hecho de decirle que siquiera un mensaje o un timbrado hubiera sido suficiente, pero me duele un poco el hecho de (puedo asumirlo como) falta de confianza. Pueden estar de acuerdo con esto como que no, pero de hecho que hice un abuso de este post para hacer un reclamo a quienes piensan que es una tontería el no preocuparse de alguien a quien quieres, ya los quiero ver cuando sientan aquella necesidad imperiosa de preocuparse por alguien y éste los mande a rodar.

Ahora, ¿por qué la imagen del calato? (que no soy yo, por cierto), en parte porque en este post desnudo algún trocito de mi, de mi caracter y de como pienso sobre algunas cosas. Espero no haberlos aburrido así como también espero vuestros comentarios... ¿Se sintieron alguna vez así?

Quasimodo.

miércoles 23 de julio de 2008

Y estaba yo ahi (...y uno que otro demonio tambien)


De pronto el mundo empezó a cobrar sentido de nuevo cuando, delante de la boletería del cine, el encargado me hizo la pregunta de rigor: "¿entrada para uno?". Dudé por un instante, hasta que finalmente me me pregunté: "¿eso me importa a estas alturas?, ¿sería bueno llamarla de nuevo?". Miré nuevamente al boletero y conté rápidamente mis ferros para poder dar la respuesta final: "Tengo que atender una llamada urgente, ya regreso...".

Sé que puede resultar lo más estúpido que pude haber contestado en ese momento pero, más allá de cuestionarme mi incuestionable soledad en la boletería del cine, el motivo por el que contesté de esa manera fue que me faltaba 1 sol cincuenta para llegar a la entrada mínima, la otra opción era usar la tarjeta de crédito pero, ¿por siete soles cincuenta? creo que no era un motivo que lo apremie, así que opté por salir de la cola e ir a buscar el cajero más cercano y retirar lo suficiente para la entrada y la canchita.

Al inicio del día todo pintaba de maravillas, por alguna razón lo sentía diferente y tenía motivos para creerlo; por obra y gracia del espíritu santo me había despertado más temprano que de costumbre, había tomado un buen desayuno sin tomarme mucho tiempo y había llegado temprano al trabajo sin haber tomado taxi. El principal motivo era que había quedado en salir al cine con una de las chicas más lindas que pudiera llegado a conocer, y eso me llenaba de cierta impaciencia y satisfacción a la vez. El día, por ese motivo, tuvo un brillo diferente.

Poco a poco se acercaba la hora de la cita y mi corazón empezaba a hacerse escuchar cada vez más fuerte, mis manos empezaban a sudar de pronto (síntoma inequívoco de ansiedad) y los minutos pasaban cada vez más lentos. Todo lo que siempre sucede cuando sueles esperar algo que consideras importante y decisivo. Y es que para aquella noche me había propuesto tomar al toro por las astas y hablarle de algunas cosas que consideraba de suma importancia, de ello dependería si me seguía ilusionando con ella o si la seguía viendo tan lejana como hasta ese entonces sucedía.

Al salir de la cola del cine, caminé pensando primero en dónde estaría el cajero más cercado, segundo en por qué "aquella chica" no me había contestado ninguna llamada durante el día. El primer pensamiento se fue disipando conforme me iba acercando a un banco, mientras que el segundo cada vez se hacía más fuerte, así que decidí hacerle una 'última llamada', después de esa, de no contestarla, me había prometido no volver a pensar en el tema y disfrutar de la película.

Ella contestó al tercer timbrado, sin esperar mucho y quizás 'madrugándome' ella se empezó a disculpar. El asunto para mi estaba claro, no iba a llegar y el motivo me tenía sin cuidado -no era la primera vez que me plantaban, así que cualquier excusa fácil ya la había escuchado antes-. Lo único que atiné a decirle sin pretender ser grosero fue 'hubieras avisado siquiera no? Bueno,te dejo, estoy a punto de llegar a la boletería y además no te escucho muy bien. Cuidate mucho'.

No reparé mucho en mi nueva situación para aquella noche. La película merecía ser vista aunque sea solo, así que me dirigí nuevamente a la ventanilla del cine dispuesto a no hacerme roche sobre la respuesta al boletero, no me importaba ya nada. Desde hace un tiempo me propuse bajarme uno a uno a mis demonios internos -los malditos son un ejército entero- pero mismo John Rambo confío en que puedo con todos ellos. Es un proceso difícil y largo pero me quiero dar el tiempo para ello. Antes no me gustaba ir al cine solo, pero ahora lo disfruté muchísimo. Gracias a Dios.

Quasimodo.

Ilustración de RoboTV.