viernes, 8 de abril de 2011

Ver para creer (la piedra en el zapato)…

piedra_en_el_zapato

Si algo va a caracterizar esta entrada es de una cosa: aquí la historia va en un sentido muy distinto a los anteriores ¿al revés quizás? Júzguenlo por ustedes mismos.

De existir algo en particular en eso que muchos llaman ‘amor’ o al acto que conlleva a ‘enamorarse’ de alguien, eso es la completa falta de lógica y consecuencia que nuestros actos tienen con respecto a como se va desenvolviendo las cosas durante toda aquella ceremonia que consiste en afanar a alguien. Digo esto porque soy consciente, ya sea por experiencias propias o por ajenas, y compruebo aquella frase donde dice que “el amor es como una mariposa, a veces cuando quieres que se pose en tu mano ésta se espanta y se va; pero cuando menos te lo imaginas, ésta se posa tranquilita”, cuánta razón tenía quien lo pronunció por primera vez. Quizás al igual que yo, se dio muchas veces un portazo con cosas como las que le voy a contar...

En una fiesta conocí a la amiga de la amiga de una amiga mía; para ser más preciso, Sandra llevó a Jimena, quien a su vez llevó a Romina. Yo había hablado antes con Sandra para que vaya a esta fiesta porque se supone que en dicha reuna iban a estar puros hombres, así que era necesaria la compañía de féminas, para amenizar la reunión (no saben cuan aburrida es un tono con puros hombres). En fin, mi argumento para convencer a Sandra fue que iba a ir Andrés, que era un chico que le gustaba, le metí el floro que él quería verla, ¿la idea? pues es que Sandra siempre estaba rodeada de amigas simpáticas y siempre estaba dispuesta a llevarlas a las reuniones a las que ella iba. No era amor al chancho, desde luego, sino a los chicharrones.

Quien sí ese día llamó poderosamente mi atención fue Romina, muchísimos años menor que yo pero con quien, casi de inmediato, logramos una química muy simpática. Para mi desdicha, aquella misma noche me dijo que su enamorado estaba lejos (pero que lo tenía y estaba muy enamorada de él) “maldito suertudo” –me dije, y a partir de ese momento, cambié de modalidad ‘intentar algo’ por la de ‘simplemente pata’. Sandra se dio cuenta en el acto que Romina me había llamado la atención y empezó a fastidiarme con ella, aunque con la negativa por parte de Romina. El tiempo pasó y de pronto algo cambió, Romina me dijo que ya no estaba con quien era su enamorado, que las cosas cambiaron entre ellos y que ella no se podía seguir así. En fin, su relación de casi 4 años se había terminado y ello, según sus propias palabras, la hizo no creer en el amor.

Mi interés por Romina era claro (y creo que hasta ella se daba cuenta en algunas ocasiones) y algunas veces, cuando no era yo quien empezaba las conversas por el Messenger, ella las iniciaba con su ya clásico: “Holis!”, lo que daba inicio a largas tertulias de cualquier cosa. Me encantaba hablar con ella. Al momento que ella me dijo que no creía en el amor, me acordé de mi mismo cuando en más de una ocasión era yo quien no quería enamorarse y pensé… entonces hay que emplear una estrategia distinta para poder enamorarla –y decidí poner manos a la obra.

En una ocasión, de ella fue la iniciativa que la acompañe a una reunión, cosa que al inicio me llenó de orgullo (porque mi estrategia, quizás, estaba resultando) y cierta dicha porque me sentía correspondido. En ese mismo día, Sandra me llamó para pedirme que la acompañe a la misma fiesta, coincidentemente, a lo que le dije que ya estaba acompañando a Romina porque ella me lo pidió antes y que tranquilamente, podíamos ir en grupo si Sandra misma quería. En la reunión, finalmente, Sandra y Romina llegaron juntas con otras amigas y yo terminé yendo con un grupo de patas que también iban a ir a aquella fiesta. Con Romina bailamos bastante y, no miento, me sentí bastante a gusto; pero la noche terminó y así como vino, Romina se terminó yendo con Sandra a casa de ésta última a otra reu… a la cual, obviamente, no estaba invitado.

En varias ocasiones, yo la invité a salir y ella no podía/quería y a pesar de sus negativas, yo no perdía las esperanzas. Un día, Sandra nos había invitado a una reunión en su casa por motivo que ‘por fin!’ (si lo sé, que malo) ella y Andrés llegaron a estar, a dicha reunión estaban invitados amigos en común de la pareja. Ante esto, Romina me había dicho que no estaba segura porque habiendo renunciado al trabajo hace poco, tenía algunas prioridades como ahorrar para sus estudios. Yo estaba seguro de ir y quería que ella fuera conmigo, a lo que le metí un floro bárbaro, cosa que terminamos encontrándonos en la puerta de la casa de Sandra (al menos, creí, es un avance no?). Entre los amigos de Andrés había uno en particular, ya lo conozco con bastante tiempo atrás y (no lo digo por nada en particular, créanme) es un reverendo huevón! su nombre es Roberto y siempre ha sido el centro de burlas y punto de chascarrillos del grupo de Andrés. En alguna ocasión, mucho antes, intenté abogar por Roberto para que dejen de fregarlo tanto pero me resultó imposible. El tipo simplemente hace méritos para que lo traten como lo hacen.

Roberto estaba en otro grupo con Sandra y Andrés, yo estaba con Romina y algunos otros amigos de Sandra. Cuando Andrés me preguntó sobre qué hacía con Romina, yo le dije que si quería algo con ella a lo que una especie de aprobación por parte de su grupo fue unánime (encontrándose Roberto entre ellos); pero sin embargo algo pasó; no sé bien qué cosa pasó ahí… El comportamiento de Romina cambió, dejó de escribir de pronto, pasaba horas mirando si aquella ventana del Messenger con su nombre me mandaba de pronto aquel ‘tucutín!’ anunciándome algún mensaje de ella; ni mucho menos contestaba los mensajes que le enviaba al celular. En fin, algo le estará pasando y querría estar sola, pensé.

Días después, el ‘tucutín!’ llegó y con él Romina me decía que Andrés había organizado una reunión en su casa y me preguntó si yo sabía algo porque le parecía raro que yo no le había dicho nada a ella “En ningún momento me comentaron algo al respecto” –le repliqué. “En fin” –dijo ella- “yo voy a verme con Roberto para ir con él” –dicho esto, se desconectó de pronto. Ello fue como un baldazo de agua fría, para mi. ¿En qué momento?! –pensé. Cómo si fuera el más estúpido de los celosos, empecé a ver el perfil de Facebook de ella y encontré varios comentarios y “Me gusta”  en muchos de sus posts. Luego me dirigí al perfil de él y mi sorpresa aún fue mayor: Era ella quien también escribía en su muro tonteras como “=)”… A mi jamás, ni por asomo siquiera, hizo eso a pesar de los varios “Me Gusta” que le hice a varios de sus posts. Hasta en una, Roberto le llegó a llamar “mi novia”. Leído esto, y por salud mental, cerré el Facebook. Todo ha terminado (al menos para mi).

Yo siempre pienso que escribir es una manera de liberar el alma; como bien me dijo alguien en su momento, escribir es tan igual que saltar, gritar y mandar a la mierda pero todo junto. Después de escribir este post he sentido una tranquilidad muy particular, siento que tú, quien sea que lo leas, llegado a este punto pensarás lo mismo que yo ahora: “qué huevó y arrastrado fui!!!”. No se los discuto, pero ahora me siento mejor.

Quasimodo.

martes, 22 de marzo de 2011

…Sin comentarios

plop

Como diría el dermatólogo: de frente al grano. Un día, llegando a casa, recibí un mensaje de una chica que en época escolar, era bastante simpática (y hablo en tiempo pasado porque dejó de serlo desde que supe que se comprometía para matrimonio con un sujeto que vivía en no sé dónde); quien me invitaba casi de improviso a una reunión con ‘la gentita del colegio’ como ella mismo lo dijo. Simplemente no le presté atención al punto que acto seguido, bloqueé la pantalla de mi teléfono y me eché sobre la cama, así tal cual había llegado a casa. No sé, me sentía como cuando tuviste un día pesado, tras una amanecida y lo único que quieres es llegar a tu cama y recuperar todo el sueño que la semana te debe.

Tras algunas vueltas sobre mi camita, y al darme cuenta q no podía dormir, cogí mi teléfono y contesté el sms de esta amiga: “quienes están?” –pregunté. No demoró mucho la respuesta: “PepeLucho, Payul, Jimenita, Carlitos, mi hermanita y yo. vienes? besitos-kri”. Mi primer pensamiento tras el mensaje, fue: “no recuerdo a ninguno, qué coño voy a hacer ahí?”, acto seguido –y sin levantarme de la cama- me puse a revisar el perfil de facebook de Kari y reparé en algo que llamó mi atención casi de inmediato: su estado civil pasó a estar de ‘tiene una relación…’ a ‘soltera’; “Uy curuju!” –me dije- y de pronto, sentía como recuperaba el atractivo de sus años mozos. “Estoy saliendo para allá, dónde es?” –respondí entonces al último mensaje de Kari.

Cuando llegué me percaté que todos, unos años menores que yo, tenían apariencia de estar pasados los treinta y tantos años; muchos de ellos (sobre todo los varones) con barrigas bastante pronunciadas y señas de ‘maltrato’ que hace que te veas como unos 10 años mayor a los que tienes (ya he pasado por ello alguna vez). Después de saludar a todos, me senté al lado de Kari y su hermana mayor, Pierina. A esta última no la recordaba del todo, y es que apenas y la había visto un par de veces en una que otra actividad del colegio como invitada de su hermana, puesto que estudiaba en otro lado, uno exclusivo para mujeres.

A decir verdad, me sentí algo extraño entre ellos, sin ‘los míos’ en aquella reu, nada era lo mismo, así que a poco de haber llegado, ya estaba planeando mi salida. Hasta que ello suceda, estaba conversando, principalmente con Kari (obviamente, con cierto interés de por medio) y por ratos con Pierina (digamos que, como quien recién conociéndola). Después de aquella noche, si algo se puede rescatar, es que con Kari quedamos (entre nos, nomás) para una siguiente salida.

Y fueron varias las salidas con Kari, algunas sólo nosotros, y otras una especie de salida ‘entre parejas’, con su hermana y un amigo de ellas. Conversaciones van, conversaciones vienen y Kari me explicó que por qué había roto con su novio extranjero: él no le fue sincero. Ya a la tercera salida, pensé: “demonios, me estoy sintiendo atraído por esta chata!” y sentía aquella, sin razón, urgencia por saber de ella, por verla y; en cierto modo, me sentía correspondido en la confianza que nos teníamos (o al menos eso percibía).

Sin darme cuenta, entonces empecé a querer tomar más en serio la cosa, decirle de una vez que me llamaba bastante la atención y que era mi intención hacer todo lo posible por cortejarla, así que la cité un día. Hasta entonces, nos habíamos tratado muy bien como patas aunque, digamos, con ciertas confianzas por parte de ambos. Entonces hablamos por el messenger y, para mi curiosidad, ella me dijo que también quería decirme algo sumamente importante.

Llegada a la cita, Kari me recibió con una particular emotividad, me abrazó, me dijo que me estimaba mucho y que era una personita muy especial y demás halagos. Yo me sentía por las nubes, creía que el camino estaba más que preparado para decirle que sentía unas ganas tremendas que esté conmigo, que la consideraba alguien con quien quería compartir mis días hasta Dios sabe cuando; sin embargo, y sin ninguna señalización de advertencia, aquel camino de pronto dio lugar a un precipicio cuando de pronto pronunció lo que menos me hubiera imaginado jamás: “Quasi, serías mi cuñado ideal, sabes?” –dijo ella mientras me abrazaba fuerte y ponía su cabeza sobre mi pecho.

Juaaaattt??? –le increpé yo de inmediato. “El cuñado ideal?, cómo es eso, chata?” –le pregunté algo contrariado (y se me notaba, que es lo peor). Pues verás –empezó ella- ya conociste a mi hermama y ella hace tiempo que está esperando a su Romeo… Yo como que le he estado ayudando en ello, presentándole a mis amigos y tú eres uno de ellos… qué dices? –me quedé mudo por unos instantes. De pronto sentí pena de mi mismo… ¿cómo pude ser tan estúpido en caer redondito?, ¿cómo carajos no me di cuenta de esta jugarreta? Estaba siendo parte de una especie de ‘proceso de selección’ y no me di cuenta…

Mientras Kari seguía hablándome, en mi cabeza empezaron a cruzarse ideas de las más variadas; desde soltarme a la fuerza y tomar la primera combi a quién sabe donde para irme lejos de ella hasta agradecerle la consideración y a ver cuándo me presenta formalmente a la hermana. Simplemente estaba desconcertado y no quería hacer nada más. La noche había terminado para mi. Yo quería estar con esta chata y me sale con lo de la hermana…  No tenía cabeza para pensar en aquel momento, sólo atiné a quitármela de encima con un: ‘un ratito, voy al baño…’. Grande fue mi sorpresa cuando al pasar por la puerta principal del establecimiento donde habíamos quedado pude ver a Pierina, la hermana, parada afuera, como si esperara algo; procuré pasar rápido sin ver visto y refugiarme en el baño a ‘pensar’ cuál sería mi siguiente movimiento.

Finalmente le dije a Kari que en verdad me interesaba otra persona (lo cual era cierto, era ella) y que le agradecía el gesto de tenerme como candidato para su hermana quién sabe mañana más tarde?, quizás si el destino lo quiere, algo pueda suceder; pero hoy no. En lo personal no me gustan aquellos ‘arrangements’ porque simplemente creo que no funcionan conmigo. Coincidentemente, aquella comunicación fluida que había con Kari terminó a partir de ese día… Sólo Dios sabe qué será de su vida.

Quasimodo.

 

PD: Más allá del título de esta entrada, siéntanse libres de comentar lo que gusten, me gustaría saber qué opinan.

jueves, 13 de enero de 2011

Primero de Enero…

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Bueno, ahora si, adiós 2010 (q rápido pasaste, tío!). Quiero agradecer por los viajes y las personas tan maravillosas que llegué a conocer en el camino; y también porque tuve tiempo para conocer aún más a personas tan buenas que estaban cerca a mi (y yo ni cuenta!).

Quiero agradecer especialmente a Dios (aunque a veces, te soy sincero, reniegue de ti) por permitirme ver a una personita después de casi 11 años (y si lee esto sabrá que quise saber d ella como desde hace 10 xD).

Mil gracias por permitir equivocarme (y corregirme las veces que pude) y porque aún cuente con tiempo para redimirme.

Gracias por descubrir las caretas de algunos "amigos" y saber que no lo eran tanto.

Gracias por darme la oportunidad de besar a alguien en los labios (y saber que no era la que estaba esperando -aquí también aplica lo de "gracias por equivocarme...").

Gracias por permitirme ilusionar de nuevo y aunque las distancias no ayuden, esperaré pacientemente a que ella esté por aquí.

Gracias por, a pesar de todo, dejarme así como estoy; porque río a carcajadas cuando quiero y se me nota a leguas cuando estoy aburrido o enojado, y lo mas importante: porque así me quieren (claro, los que lo hacen jeje...).

Gracias por haber tenido en este espacio (mi blog), un lugar donde desquitarme y hacer lo que (también) tanto me apasiona.

Gracias por darme muy buenas ideas, y otras no tan buenas. Gracias por todos los pensamientos que tuve; incluso los más "cochinos", porque al acordarme de ellos ahora me dan risa.

Muchas gracias en verdad por lo que pasé y con mucha expectativa x lo que c viene... Que todos, así como yo espero, tengamos un mejor y FELIZ AÑO 2011!

Quasimodo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

…De sueños premonitorios y otras perlas!

ni Nostradamus!

Haciendo un break con respecto a Daño Colateral, quiero contarles algo de lo que he sido testigo privilegiado, y mejor lo escribo antes que se me vaya por completo. Esta historia empieza de la misma manera que muchas otras en la historia de este blog: sin querer queriendo.

Hace ya casi un año conocí a una chica (llamémosla Liliana), como pudiera conocer a cualquier otra en verdad; ella no es de por aquí y en verdad que, a primera impresión, se le ve una chica bastante alegre aunque bastante seria en sus convicciones (al menos cuando conversé con ella en más de una ocasión tenía sus metas muy claras con respecto a su trabajo, el enamoramiento y hasta matrimonio). A veces el encontrarte a una mujer que las tenga tan claras hasta infunde un poco de temor sobre si entrarle o no, sobre todo teniendo en cuenta que ella muestra cierta predisposición al flirteo. Si te encuentras en una situación que, sabes, no se repetirá muy seguido y ves que tienes la puerta abierta para con alguien; entonces, creo yo, cualquier hombre no perdería la oportunidad de tocar a la puerta y entrar. Hago la salvedad que ninguno de los 2 estaba ebrio, porsiaca.

No sé los motivos que movió aquella noche a Liliana, pero todo lo que pudo pasar pasó; nos desinhibimos por completo, la pasamos lindo en verdad. Pero como bien es sabido, y lo mencioné líneas arriba, hay circunstancias que uno no puede retener y así tan efímeras como llegan, se van… Y entonces ella se fue al salir el sol de la mañana siguiente, no sin antes diciendo que sentía algo fuerte por mi, que la pasó bárbaro, que se tenía que ir pero que ya quisiera verme de nuevo. Ha pasado algo más un mes desde entonces. De cuando en cuando nos comunicamos, ya sea por correo o por teléfono, pero de la manera más cordial posible y sin siquiera mencionar lo sucedido aquel día.

Hace como 2 semanas atrás, en uno de mis sueños, se apareció Liliana de entre tanta gente –qué raro, por algo será?– pensé; pero no la vi alegre como la conozco, sino algo reservada y hasta triste, podría decir yo. Le pasé la voz en más de una ocasión pero como que se hacía la loca y no entendía por qué. De pronto, de por detrás de ella, se apareció alguien, que la agarró de la cintura, y le decía: amor, ya vámonos –entonces Lily me miró con algo de culpa, agachó la mirada y volteó donde estaba él, le sonrió y se fueron de la mano. En mi sueño me sorprendí pero lo tomé tal como era, un sueño. Recuerdo que en varias oportunidades tuve sensaciones como de Dejavu y estoy seguro que proviene de algún sueño que tuve, aunque nunca creí que mis sueños fueran premonitorios o algo que se le parezca.

Volviendo un poco a la historia, un par de días atrás me encontré por el chat a una de las amigas de Liliana (Cindy, quizás la más íntima de todas) y bueno, entre conversa y conversa, Cindy me dijo que en unos minutos se iba a cenar con quien es ‘el amorsote de Liliana’. Como entenderán, mi sorpresa fue tremenda al leer esa línea en el messenger (no fue exactamente un dejavu, pero de pronto evoqué el sueño que tuve) y entonces, haciéndome el loco, busqué que Cindy me suelte más información:

Quasimodo: -qqq???
-Lily tiene enamorado? Sorpresa
Cindy: -así es, amiguito, que no sabías?
-hace ya un buen tiempo que el corazón de mi lili ya tiene dueño
-en serio no te había dicho? Confundido
Quasimodo: -mira tú, q guardadito se lo tenía…
-ella estuvo por aquí y no contó nada, para felicitarla, mínimo no? Guiño
Cindy: -jajajaja que raro de veras amix
-se llama Juan y ya tienen juntos como 6 meses y parece que la cosa va en serio
-hasta hace como un mes mi lili se los presentó a sus papis

Detrás de la computadora, más que contrariado, me encontraba lleno de un morbo por saber más que no había tenido hace mucho. Intenté llamar a Liliana pero sin resultado alguno, sonaba ocupado y eso hacía que mis ganas por saber se incremente cada vez más.

Quasimodo: -Cindy, estoy llamando a lily pero no contesta!!! Lengua fuera
Cindy: -ni te va a contestar, ahorita está hablando con su amor, él está afuera de mi cuarto
-él vive en la misma quinta donde vivo yo
Quasimodo: Sorpresa
Cindy: -es más, pregúntale dónde va a pasar año nuevo Guiño
-ella se va a venir donde estoy yo para pasarla con él
Quasimodo: -ah mira tú…
Cindy: -bueno amiguito, me voy a cenar con Juan, ahora si te podría contestar, jijiji…
-si la llamas no le digas que te conté ah
Quasimodo: -descuida, no diré nada, esta conversa queda entre nos
Cindy: -oki
-besitos!!!!
-chau

En el acto llamé a Liliana y, dicho y hecho, ahora sí la llamada entró y ella me contestó:

- Hola mi querido quasi, cómo estás? –preguntó con voz algo somnolienta
- Te molesté, interrumpí algo?
- No para nada, me estaba yendo a descansar es todo
- Entonces si estaba por interrumpir tu sueño
- No, como crees?
–dijo ella
- Porque como te llamé hace unos minutos y no contestabas… – juaz! primera estocada de la noche
- Es que estaba hablando con mi amiga Cindy un rato –dijo ella, a lo que no me dio mucha confianza porque, atando cabos, yo estaba chateando con Cindy y ella me dijo que Liliana estaba hablando con su enamorado
- Ah ya… –no le mencioné lo que había estado en el messenger con Cindy, quedamos en que esa conversa ‘no había sucedido’Sabes una cosa, Lily?, hace unos días tuve un sueño donde aparecías tú…
- Ah si? seguro es un sueño lindo… a ver, cuéntamelo –sugirió ella, a lo que yo accedí. Una vez terminado de contarle el sueño, ella me dijo:
- Ve, que loquito eres, cómo crees que yo voy a tener enamorado? No está dentro de mis ‘planes’–me dijo ella algo incómoda, poniendo énfasis en lo metódica que era en ese sentido
- Bueno, al fin y al cabo ese no es roche mío, no? –traté, con ello de bajarle un poco de tensión a la conversa
- Podemos hablar de otra cosa? –preguntó ella en el acto – ahí está, te cuento que la otra vez tuve un sueño donde estabas tú… –y empezó a contarme lo que ella había soñado, en verdad, nada del otro mundo diría yo.
- Y a dónde te vas por año nuevo, sales de viaje o te quedas en casa? –irrumpí al rato con una nueva pregunta que se me estaba quedando en el tintero
- Pues no sé, fácil me quedo en mi casa y me encuentre con mis amigos después de la medianoche para salir a algún lado –hizo entonces una pausa, como meditando lo que a continuación iba a decir– aunque  hay una posibilidad de salir de viaje, irme por ahí donde está mi amiga Cindy a pasar con ella… Unas amigas del trabajo se van a ir en grupo para allá así que por ahí me animo, aunque es una posibilidad –agregó.
- Entonces te vas de viaje… –pregunté tratando de buscar alguna confirmación de parte suya
- No sé, es una posibilidad, a lo mejor me arrebato y me voy con mi amiga
- Ah bueno… –agregué– y yo también puedo ir? –mi intención con esta pregunta era ponerla en aprietos
- Esteee… bueno, es una posibilidad nomás, a lo mejor me quedo nomás en casa, como te dijeel diablito que habita dentro de mi me decía: sigue jodiéndola, a ver como responde!!!, pero por otra parte, no quería que piense que sabía más de lo que debería de saber (si es que en verdad debería saber algo) y dejé la cosa ahí nomás… al menos por ahora.

Yo a Liliana le tengo un estima muy especial, muy aparte de lo que sucedió aquella oportunidad; entiendo muy bien si eso sólo quedó aquella noche y ella tiene a alguien a quien entregarle su corazón, me parece lindo eso; aunque por otro lado, me causa un cierto ‘no sé qué’ el que, a pesar de tener un enamorado (como asevera Cindy) no me haya hecho la aclaración ‘antes de’; digo, para dejar las cosas en claro… yo no me iba a enojar y mucho menos, negar… Digamos que esto me deja pensativo, no sólo somos los hombres los que guardamos este tipo de ‘secretitos’ (generalmente tan machacados e injustamente generalizados por ello, dicho sea de paso), y de ser verdad lo de Lily y Juan a mi me tiene sin el más completo cuidado porque al fin y al cabo, en todos lados se cuecen habas.

En qué terminará esta historia? yo por mi lado, seguiré como estoy y como estaba antes de toparme con Liliana: solo y feliz, o al menos eso parece, hasta q llegue ‘la indicada’.

Quasimodo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Daño Colateral: Juan

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Antes que nada: He querido hacer algo diferente esta vez: presentarles una situación en la que muchos probablemente estemos involucrados de una u otra forma y por ello el título de este post, el cual formará parte de una pequeña historia que decidí dividirla en las partes que crea conveniente, cada una de ella propondrá la perspectiva de cada uno de los implicados. Como suelen decir algunos autores para no echar a sus patas, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...


Juan despertó súbitamente aquél domingo de noviembre cuando por entre las cortinas de la ventana, aparentemente cerradas, se colaba caprichoso un rayo de sol directamente a su rostro; sin reparar en nada y de manera inconsciente se volvió hacia la ventana como queriendo deducir a qué hora sería: sol de mierda! –pensó- cuando de pronto una inquietud (que bien podríamos llamar culpa) por lo que acababa de hacer, se apoderó de él; Irma estaba ahí a su lado, aún dormida y con una sonrisa dibujada en su joven rostro como saboreando aún lo que había sido para ella, quizás el momento más sublime de su corta vida: la primera vez que hacía el amor

Juan intentó levantarse de la cama, y al hacerlo, terminó con el sueño de Irma (la cabeza de ella descansaba sobre el brazo de él). Sorry! -alcanzó a decir Juan; Ya fue, ¿a qué hora es?- preguntó Irma. Juan, sin poder sacar la hora con sólo ver la ventana, tuvo que levantarse por completo para ver su reloj: ¡Chucha, ya son las siete! ¿No que tenías que estar en el terminal a las 8? -preguntó Juan entre incómodo y preocupado; No, a esa hora tenía que encontrarme con mis papás; el bus sale todavía al mediodía... o algo así, no sé, ya no te preocupes –contestó Irma muy suelta de huesos mientras, sin despegar la mirada de Juan, acomodaba de nuevo su almohada y se disponía a continuar con la siesta. Aún así ¿ahora que va a decir tu vieja?" -preguntó Juan ahora con el tono de su voz como si de un hermano mayor se tratara. Irma, con la frescura que le dan sus 19 años le contesta a Juan: Me importa poco lo que me vaya a decir ella, además el floro era que me quedaba en casa de Paola después del tono y ya ella sabe que yo estoy allá –mientras una sonrisa cómplice se dibujaba en el rostro casi infantil de Irma. Juan, por el contrario, en lugar de tranquilizarse por su respuesta, le inquirió el hecho a Irma: Aguanta el coche, ahora encima se supone que Paola sabe… de esto? –se le notaba bastante preocupado. Irma, que no hacía más que juguetear con la almohada, aún echada en la cama le respondió son voz aún somnolienta: Mira, a ella le meto otro floro... Paola no es problema además que es mi amiga y cuando se entere sabrá apoyarme.... ¿Sabes qué? ¡ya vístete! nos vamos, vámonos de una vez...- dijo Juan como quien dando por zanjada aquella, para él poco agradable, conversación. Irma aún no terminaba de despertarse y, asumiendo por cómo tomó las últimas palabras de Juan antes de entrar a la ducha (se volvió a cubrir con las sábanas), poco le importaba.
Al momento de salir del cuarto, Irma notó algo de indiferencia en el comportamiento de Juan, él la hizo salir primero pero no producto de la caballerosidad que pueda caracterizarlo, sino porque quería, hasta cierta medida, mantener una distancia lo suficientemente prudente como para que no los vean salir juntos del hotel (cosa estúpida porque, cualquiera con 2 dedos de frente podría adivinar qué estuvieron haciendo un chico y una chica antes de salir de un hotel).

Ambos caminaron un poco, a sugerencia de Juan, antes de tomar la combi que los llevaría por la casa que Irma tenía con su mamá cuando estaban en Lima. La indiferencia entre ambos era bastante notoria, aunque ella lo tomaba más natural. Ninguno dijo palabra alguna durante los 45 minutos que estuvieron juntos en aquel viaje, Juan aún pensaba inquieto en lo que había hecho; no terminaba de digerir que había tenido una noche de sexo con una chibola de 19 años (casi 11 años menor que él). Una avalancha de pensamientos rondaban la cabeza de Juan sin que éste pudiera hacer algo para evitarlos, por un lado estaba el  celebrar su hazaña (y es que a su edad, tirarse a una chibola, siempre tiene un cierto mérito entre la comunidad masculina); mientras que por la otra, se cagaba de miedo en que aquello no sea más que un refuerzo a la idea (aunque vaga quizás) que sugería una remota relación a la larga entre ellos. Él, de plano, no quería nada y eso creyó dejarlo bien en claro a Irma cuando ella le preguntó (instantes antes de salir de la habitación del hotel): "¿y de aquí qué sigue? –a lo que Juan, respondió con un seco: "nada" -agregando casi de inmediato- "si antes de esto no había nada, ¿por qué habría de haberlo ahora?". Después de ello, era más que comprensible la indiferencia mostrada por ambos en todo el trayecto en la combi camino a casa de Irma.

Una vez llegado el momento en que Irma tenía que bajar del bus, Juan sólo atinó a despedirse con un: "bueno, chau cuídate" en aquel cruce de la Javier Prado con San Luis ya que a él aún le esperaba cerca de media hora más de camino para llegar a su departamento de soltero por la avenida Constructores en Ate. Juan no quería voltear del todo a ver como Irma se alejaba –aunque con el rabo del ojo podía ver como cruzaba la calle; no quería que ella lo sorprenda mirándola, no quería que ella piense que él la estaba extrañando, no quería que ella alimente alguna remota esperanza sobre estar; Juan no quería, porque así lo había decidido, absolutamente nada con Irma. Lo que pasó aquella madrugada en aquel hotel; sólo ahí deberá permanecer. Durante el camino restante, imágenes de Sara se mezclaban con fragmentos de recuerdos, aún frescos, de lo sucedido aquella noche con Irma. Juan optó por cerrar los ojos e intentar dormir el trayecto que le quedaba, aunque en verdad no quería que lo vean como un friki mirando fijamente a la nada con los ojos yendo de un lado a otro evocando imágenes como loco; su cabeza le estaba jugando una mala pasada y él sólo quería llegar a casa para dormir y así, esperaba, olvidarse de todo aunque sea sólo por un rato...

Aquel domingo por la tarde Juan se despertó sin ganas de levantarse de la cama, boca arriba se puso a pensar nuevamente en Sara: pensar que esa huevona me dijo que no por estar con ese imbécil! -se dijo aún con bronca, y es que él aún no concebía la idea que la chica por la que él fácilmente hubiera apostado su vida lo dejara con un tipo que, para él, merecía todo su desprecio. Sara llegó a la vida de Juan por la puerta grande; ninguna mujer antes había causado en él el impacto que había tenido en tan poquísimo tiempo de conocerla. En casi un mes de verla seguido, Juan había quedado prendido tanto de su belleza como de la sencillez que demostraba en cada una de sus acciones, sin contar que le parecía sumamente inteligente y le encantaba pasar con ella horas de horas conversando por el chat. Juan sentía una conexión única, instantánea y mágica entre ambos... o al menos así le parecía.

Juan tiene un  pequeño gran defecto: es de aquellas personas que suele ilusionarse muy pronto. Él no es de esperar respuesta, ni siquiera es capaz de preguntar, cuando cree que existe aquella conexión, simplemente deja volar su imaginación y se proyecta hasta el infinito. Juan es capaz, y lo sé porque lo conozco bastante, de proyectarse escenas de su propia vida cuando viejo con alguna chica que le guste, incluso (y quizás por ahí sea que el defecto devenga en problema) se basa en esas proyecciones para decidirse a estar con una chica. Con Sara pasaba que sea la imagen que fuera que se proyectara, en todas se veía bien, viviendo una vejez digna de "...y vivieron felices por siempre". A Juan poco le importaba el hijo de casi 6 años que ya tenía Sara de una relación anterior; estaba dispuesto a ir contra todo por estar con ella, incluso de retar a su abuela, que pecaba de cucufatería al pretender que su único nieto, al que crió desde niño, se case con una chica de su casa, hija de médicos o abogados y que llegue (como debe serlo) virgen al altar. Como verán, Sara no cuadraba en ningún patrón del que pudiera pensar la abuela y eso a Juan lo tenía sin cuidado, él sentía que la quería y que ello sería suficiente para ser feliz; sólo que ella estaba interesada en alguien más.

Tirado en la cama, pensamientos punzocortantes cruzaban la cabeza de Juan, y hacían que su corazón se estrujara como hacía mucho no había sentido. Se maldecía una y otra vez cuando aquel domingo en la tarde, de más o menos 2 meses atrás, estaba totalmente dispuesto a decirle a Sara que ella era aquella mujer por la que había estado esperando desde hace mucho, que ninguno de sus intentos fallidos de relación siquiera se le asomaban; era capaz de contarle incluso sus proyecciones visiones sobre la vida que llevarían juntos cuando lleguen a viejos, el número de hijos que había soñado y hasta los nietos que se imaginó mimar.
 
Por ratos, sentimientos de culpa lo encontraban tras lo sucedido con Irma, no quería hacerle daño (si es que lo había hecho) e incluso tuvo algunos amagos de llamarla y preguntarle cómo había llegado a su casa y si todo estaba bien. Idiota! –pensó al instante, si lo hacía probablemente alimentaba alguna esperanza sobre Irma y eso era lo último que quería en esos momentos, pero si no pensaba en ello, se le venían recuerdos sobre Sara que tampoco le hacían nada bien. Incluso llegó a considerar la idea de tomar alguna pastilla para forzar el sueño, no sabía si existía pero estaba dispuesto a caminar sus 4 cuadras que tomaba llegar a la botica más cercana para preguntar por una y comprarla. No quería pensar en nada… ni en nadie.

Volviendo a lo de Sara, después de su negativa, aquel domingo de hace casi ya 2 meses, se fue a su casa masticando su bronca y jurándose nunca más volverse a enamorar; convertirse en un desalmado (pues pensó que aquella mujer lo había dejado sin alma), un ser sin sentimientos ni corazón; se había propuesto –en una de esas promesas de borrachera- aprovecharse de cuanta mujer había en su camino si las circunstancias se presentaban favorables, pues tampoco quería forzar nada (no tenía ganas ya de enamorar a alguna otra chica). Sin embargo, en el fondo, Juan era un reverendo maricón, le dolía tanto lo de Sara que no quería saber nada con nadie pero en el fondo no sería capaz de destrozar el corazón de alguien; para él, sería mejor si ninguna mujer se le cruzaba en el camino y lo dejaban solo lamentando su mala suerte. Todo iba según el “verdadero” plan de Juan, o al menos eso creía hasta antes de encontrarse con Irma, la semana siguiente al incidente con Sara.
 
Continuará…
 
Quasimodo.