martes, 4 de septiembre de 2007

De vuelta al Colegio...


Hace poco, hará cuestión de ya casi 2 semanas, asistí al matrimonio de uno de mis amigos del Colegio. No es que seamos muy viejos, pero ya poco a poco, la gentita se va casando y eso, como suele suceder, es motivo de celebración.

Volver a encontrarse con gente que no veías desde que dejaste el colegio es un tanto extraño, tantas cosas que decirte y tantos años que pasaron que hace que pierdas un poco aquella confianza que tenías cuando estudiante, se contaban casi de todo. Es difícil, al menos así se me hizo a mi, volver a ver a aquella chica con la que te fastidiaban en el colegio por el sólo hecho de ser los más pequeños del salón (y bueno, a mi me molestaban con 2 y no necesariamente por 'galán' sino porque en mi salón habían 2 chatas).

Volver a encontrarte con el palomilla del salón, volver a reírte de sus ocurrencias cual chiquillo despreocupado y a voz en cuello, repetir aquellas anécdotas que jamás pasarán al olvido. Volver a encontrarte con el 'punta' del salón (aunque también está la flaca que es la 'punta', blanco de todas las bromas, pero ella no fue), aunque eso haya quedado superado por todos, siempre será recordado de esa manera.

Mi promoción fue muy particular a cualquier grupo de amigos en el que haya participado, con casi la mayoría hemos compartido aula desde muy pequeños -sí ya sé, en ese sentido, no cambié nadita-, dede Inicial (4-5 años), pasando por primaria con un mítico profesor que, si no fuera por él, jamás hubiéramos aprendido el valor de ser responsables y cumplidos (aunque algunos aún no dejamos de asimiliar eso último). La secundaria fue muy diferente, ya sin nuestro 'papá', que era como muchos lo considerábamos al 'profe' Cirilo -aunque no le gusta que lo llamaran así-, las nuevas asignaturas fueron enseñándonos, más que el sólo hecho de saber de historia y geografía, que la vida es difícil, que te enfrentas cada vez a nuevos retos que superar, empezaron las competencias con otros colegios, competencias internas, el enamoramiento, los bailes típicos de secundaria, en fin, la vida cambió demasiado y sin embargo, ahí estábamos nosotros, tan amigos como siempre.

Volver a ver y a hablar con cada uno de los que estuvimos esa noche en el matri de TOTO, hizo que en mi memoria se presente una especie de 'flashback' con todas las travesuras, risas y llantos que alguna vez acompañaron tu niñez. Sin duda fue un momento, en lo personal, que me fascinó. Sentí por un momento que el tiempo se volvía hasta la infancia, la pubertad y te hacía sentir nuevamente aquello por lo que ya pasaste y que jamás hubiera querido que termine. Gracias a Dios -y para los que son Ateos, pues reemplacen la expresión por 'Felizmente'- muchas de las cosas que dejé atrás cuando me marché de mi ciudad natal aún quedan intactas, en mi memoria están y me alegra saber que cuanto con aquellos recuerdos alegres y con esos amigos en momentos en los que pueda flaquear.

Me alegró mucho verlos, gentita, y si alguno de ustedes lee de casualidad este blog, cualqueir parecido con la realidad 'es pura coincidencia'...
Quasimodo

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