jueves, 23 de octubre de 2008

El errante se encuentra con el Ermitaño (y aún así quiere contarlo...)


Cuando el Ermitaño terminó de decirme que el principal impedimento que tenía para triunfar era yo mismo me sentí extraño. ¿Qué carajos hacía entonces? Lo miré con una expresión como quien le pregunta a otro: ¿y ahora?

- Por qué me miras así? Acaso no te diste cuenta ya de eso? o esperabas dentro de ti que alguien más te diga lo que tú ya sabías.

Yo segía parado delante de él anonadado ¿Acaso esperaba esas preguntas? ¿No es que yo venía a recibir respuestas, mas no cuestionamientos? ¿Acaso yo sabía ya eso? ¿Acaso nunca quise darme cuenta de ello? El Ermitaño terminó de servirme una infusión y continuó diciendo: No te asustes, siempre el primer golpe duele más, sobre todo porque no te lo esperabas, seguro.

- A decir verdad yo siempre, como lo dijo antes, he querido hacer algunas cosas, pero en muchos casos, no las terminaba...
- Y eso también incluye a lo de la mujer que amas - me interrumpió de pronto, cortándome lo que quería decirle y hasta el aliento... ¿que tiene que ver en esto la mujer que amaba? Que yo tenga memoria, actualmente, no amo a ninguna mujer...
- No, esa es otra histora - le dije con un aire triunfante (y aunque no tenía motivo para ello), no lo sabía todo de mi.
- ¿Aún crees que no puedes gustarle a ninguna chica porque no le gustaste a la chica que te gustaba en la primaria? - retiro lo dicho anteriormente, ¿Cómo es que yo a veces ni me acuerdo de ello y él sí lo sabía? ¿Por qué tenía que tocar esto ahora?
- Todo tiene sentido y está ligado, si te pones a pensar bien...
- Explíquese - siempre pensé que algo de sentido había en todo ello, pero que esté ligado?
- Explícate tú... revisa aquella parte de tu vida y date cuenta qué es lo que estás haciendo... te darás cuenta entonces que tu baja autoestima es, en parte porque le das mucho sentido a ese hecho de tu vida en particular.
- ¿Usted lo cree? - como les dije, algo de sentido tenían algunas cosas, quería que alguien más me diera la razón de ello
-No lo creo, estoy seguro de ello... y otra vez no estás seguro de lo que sientes, quieres mi confirmación sobre algo que tu tienes muy claro.

Es cierto, muchas cosas han pasado en mi vida y, es muy probable, que le esté dando demasiada importancia a algunas cosas que, quizás, no lo merezcan. Es probable también que le dé importancia a opiniones de gente que no tienen mucha relevancia en mi vida. Si algo puedo ir concluyendo hasta ahora es que... carajo, necesito cambiar!
- No necesitas cambiar del todo, la cosa no es así de radical, además la gente que te quiere, lo hace así como te conoce. No necesitas deshacer lo que ya hiciste, pues es parte del camino que tienes que recorrer para llegar a ser feliz... Si te pones a pensar bien,  por lo poco que te conozco - ¿Poco que me conoce? como será si me conociese mucho, no quiero imaginarme, jeje...- Haz tenido suerte en muchos aspectos, haz llegado a tener cosas que otros con más tiempo vivido aún no lo han conseguido....
- Tiene razón... - le dije aún masticando lo que me estaba diciendo...
- No necesitas que yo te diga todo esto, pues muchas de lo que ya te dije y lo que tengo por decirte ya lo sabías... déjalo aflorar, déjate a ti mismo ser tú. Yo sé que tienes aún sueños, anda sal y realízalos. Sé que tienes a alguien en tu mente y en tu corazón... anda dile que no puedes dejar de pensar en ella y que tu corazón suena más fuerte cuando oyes su nombre...
- ¿Pero como saber que es ella la indicada? - pregunté algo inquieto
- ¿Quien en la vida sabe lo que aún no se ha escrito? - me devolvió la inquietud - Si te tienes que equivocar, pues es un riesgo que tienes que asumir y aprende de ello... Una vez tu le dijiste a una amiga tuya que una persona inteligente aprende de sus errores, mientras que una tonta se trauma con ellos.. ¡Vaya paradoja! un tonto como tú diciéndole a otra persona que sea inteligente ¿eso quisieste decirle? Estoy seguro que no. Tu palabra fue muy sabia y sabes que lo sigue siendo, pero es necesario algo en ti... que te la creas. Esa es la lección que tienes que aprender de todo esto...

Terminé de dar el último sorbo de la infusión, mientras el Ermitaño me decía las últimas palabras de la tarde... No las tomé como sermón, probablemente muchos no acepten que una persona les diga lo que aquel Ermitaño me dijo, pero creí que si sabía de mi lo que demostró saber, cierto crédito le debía dar. Me dio una palmada en el hombro, me hizo pner de pie y me señaló la salida con una sonrisa en los labios.

- No es necesario que te diga más cuando lo que tienes que hacer ahora es poner en prácica lo que ya sabes... Vuelve a visitarme cuando hayas dado ya algunos pasos en la tarea de ser tu mismo. Tú sabes como, sólo tienes que creerte y quererte...

Nunca más volvi a ver al Ermitaño después de aquel momento, con la sonrisa dibujado en el rostro, decidí partir de aquel lugar... ¿es posible que ya sepa todo para ser feliz? creo que sólo es necesaria una cosa (al menos en mi caso) para descifrar la moraleja de mi vida (y quien sabe si quizás la suya, estimado lector) creérsela... Ah! y no perder tiempo en vanalidades (aunque a veces sean necesarias).

Quasimodo.

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