viernes, 5 de octubre de 2007

Como un coctel a la distancia...



Conocer gente nueva ha sido siempre un problema para mi, sobre todo si de mujeres se trata. Desde niño, tras mi primera decepción amorosa, el cómo acercarme a una mujer ha sido una tara que tengo que superar (y que aún está marcada como una 'asignatura pendiente'). A pesar de algunas de las historias que cuento en este blog, créanme, no soy de aquellos que gozan una gran simpatía por el sexo femenino.

En vista de ello. muchas veces gente como yo visita sitios donde puedes llegar a conocer 'virtualmente' a gente de cualquier parte de esta servilleta llamada mundo -e incluso hay quienes llegan a suscribirse en dichas páginas. Yo me incluyo en el grupo de personas que, movidas por una mórbida inquietud -quien sabe, quizás pudiera conocer a la mujer de mi vida o a mi alma gemela-, alguna vez en la vida extrajo una dirección de correo de alguna chica de sitios como el previamente mencionado.

Y es aquí donde empieza esta historia, en un día tan 'cualquiera' que ni recuerdo la fecha exacta, sin embargo haciendo números luego fácil podrían ser sus 7 buenos años, e incluso algunos meses más. Por aquella época, entre algunos amigos míos, estaba de moda entrar a estas páginas de redes sociales con el fin de buscar a alguna chica que se 'vea' bien -puesto que nuestra búsqueda se centraba principalmente en quienes tuvieran fotos- y que esté relativamente cerca ya que, como les dije líneas arriba, había una mórbida esperanza de poder 'ligar' a alguien por dicha vía.

Cuando uno entra a buscar, o a dejar su correo para que alguien lo ubique, piensa: 'Cómo será...?', con la esperanza de tener algo de 'suerte' con quien llegue a contactarlo(a). Muchas veces, cuando uno empieza una de estas relaciones virtuales, no llegan a durar mucho tiempo -y es que tengo aún como 10 de esos contactos con las que no hablo desde aquellas épocas-; sin embargo, y como para todo en la vida, siempre hay una excepción.

El primera contacto que tuve, fue con una señorita de nombre Tania, oriunda de México y con una sonrisa limpia y sencilla. La verdad no creía que me fuera a hacer caso alguno. Lo primero que le dije fue el clásico -y muchas veces monse- 'Hola'. Para mi sorpresa, no pasó mucho tiempo hasta recibir una respuesta suya y fue entonces donde todo empezó. Le conté que estaba estudiando para ser escritor, ella para diseñadora; le conté que era hijo único, ella también; le llegué a contar, también, que una chica me había sido choteado, ella me confió que pasaba por una situación. ¿Muchas coincidencias?

Hace poco volví a hablar con Tania y realizamos una especia de 'celebración de nuestro aniversario' número 7 recordando todo lo mucho que había compartido el uno con el otro sin querer queriendo. Reafirmamos, entonces, nuestra eterna promesa que si uno tuviera la oportunidad de viajar al país del otro, lo buscaría. Aquella conversación se sintió como si fuera un coctel a la distancia, acompañado el uno al otro tras el monitor de su computadora, viendo la 'foto del messenger' de cada uno y creyendo que estamos compartiendo la misma mesa, en el mismo instante, haciendo una especie de 'chin chin' virtual, reafirmando tácitamente nuestra amistad.

No conocí a nadie igual después de Tania y, sí, tengo que aceptar que en algún momento se me cruzó por la mente (o por el corazón) que me estaba enamorando de ella. Pasó el tiempo y ahora percibo de una manera diferente nuestra relación, ahora creo que encontré una especie de 'alma gemela'. Y pensar que todo empezó con un 'Hola'...

Nota: Ilustración de Robotv

Quasimodo

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Todo por un simple "Hola"...Me encanto que hayas escrito algo de nosotros. Y tienes razon como con una simple palabra se puede llegar a tener una HERMOSA AMISTAD. TQM.

Ultimas Virgenes dijo...

Yo siempre he pensado que los hombres que entran a las páginas del chat a conocer mujeres, quieren una sóla cosa, y sabes a que me refiero, pero leerte me hace entender que el mundo no siempre es tan patético como lo pienso, y que hay hombres que tienen ese feeling de poder pensar que en algun lugar del mundo existe el alma gemela, y que la teconología nos podría ayudar a encontrarla más rapido..
desde ahora los HOLAS los diré con mas "Feeling" jiji

Egoista