martes, 22 de marzo de 2011

…Sin comentarios

plop

Como diría el dermatólogo: de frente al grano. Un día, llegando a casa, recibí un mensaje de una chica que en época escolar, era bastante simpática (y hablo en tiempo pasado porque dejó de serlo desde que supe que se comprometía para matrimonio con un sujeto que vivía en no sé dónde); quien me invitaba casi de improviso a una reunión con ‘la gentita del colegio’ como ella mismo lo dijo. Simplemente no le presté atención al punto que acto seguido, bloqueé la pantalla de mi teléfono y me eché sobre la cama, así tal cual había llegado a casa. No sé, me sentía como cuando tuviste un día pesado, tras una amanecida y lo único que quieres es llegar a tu cama y recuperar todo el sueño que la semana te debe.

Tras algunas vueltas sobre mi camita, y al darme cuenta q no podía dormir, cogí mi teléfono y contesté el sms de esta amiga: “quienes están?” –pregunté. No demoró mucho la respuesta: “PepeLucho, Payul, Jimenita, Carlitos, mi hermanita y yo. vienes? besitos-kri”. Mi primer pensamiento tras el mensaje, fue: “no recuerdo a ninguno, qué coño voy a hacer ahí?”, acto seguido –y sin levantarme de la cama- me puse a revisar el perfil de facebook de Kari y reparé en algo que llamó mi atención casi de inmediato: su estado civil pasó a estar de ‘tiene una relación…’ a ‘soltera’; “Uy curuju!” –me dije- y de pronto, sentía como recuperaba el atractivo de sus años mozos. “Estoy saliendo para allá, dónde es?” –respondí entonces al último mensaje de Kari.

Cuando llegué me percaté que todos, unos años menores que yo, tenían apariencia de estar pasados los treinta y tantos años; muchos de ellos (sobre todo los varones) con barrigas bastante pronunciadas y señas de ‘maltrato’ que hace que te veas como unos 10 años mayor a los que tienes (ya he pasado por ello alguna vez). Después de saludar a todos, me senté al lado de Kari y su hermana mayor, Pierina. A esta última no la recordaba del todo, y es que apenas y la había visto un par de veces en una que otra actividad del colegio como invitada de su hermana, puesto que estudiaba en otro lado, uno exclusivo para mujeres.

A decir verdad, me sentí algo extraño entre ellos, sin ‘los míos’ en aquella reu, nada era lo mismo, así que a poco de haber llegado, ya estaba planeando mi salida. Hasta que ello suceda, estaba conversando, principalmente con Kari (obviamente, con cierto interés de por medio) y por ratos con Pierina (digamos que, como quien recién conociéndola). Después de aquella noche, si algo se puede rescatar, es que con Kari quedamos (entre nos, nomás) para una siguiente salida.

Y fueron varias las salidas con Kari, algunas sólo nosotros, y otras una especie de salida ‘entre parejas’, con su hermana y un amigo de ellas. Conversaciones van, conversaciones vienen y Kari me explicó que por qué había roto con su novio extranjero: él no le fue sincero. Ya a la tercera salida, pensé: “demonios, me estoy sintiendo atraído por esta chata!” y sentía aquella, sin razón, urgencia por saber de ella, por verla y; en cierto modo, me sentía correspondido en la confianza que nos teníamos (o al menos eso percibía).

Sin darme cuenta, entonces empecé a querer tomar más en serio la cosa, decirle de una vez que me llamaba bastante la atención y que era mi intención hacer todo lo posible por cortejarla, así que la cité un día. Hasta entonces, nos habíamos tratado muy bien como patas aunque, digamos, con ciertas confianzas por parte de ambos. Entonces hablamos por el messenger y, para mi curiosidad, ella me dijo que también quería decirme algo sumamente importante.

Llegada a la cita, Kari me recibió con una particular emotividad, me abrazó, me dijo que me estimaba mucho y que era una personita muy especial y demás halagos. Yo me sentía por las nubes, creía que el camino estaba más que preparado para decirle que sentía unas ganas tremendas que esté conmigo, que la consideraba alguien con quien quería compartir mis días hasta Dios sabe cuando; sin embargo, y sin ninguna señalización de advertencia, aquel camino de pronto dio lugar a un precipicio cuando de pronto pronunció lo que menos me hubiera imaginado jamás: “Quasi, serías mi cuñado ideal, sabes?” –dijo ella mientras me abrazaba fuerte y ponía su cabeza sobre mi pecho.

Juaaaattt??? –le increpé yo de inmediato. “El cuñado ideal?, cómo es eso, chata?” –le pregunté algo contrariado (y se me notaba, que es lo peor). Pues verás –empezó ella- ya conociste a mi hermama y ella hace tiempo que está esperando a su Romeo… Yo como que le he estado ayudando en ello, presentándole a mis amigos y tú eres uno de ellos… qué dices? –me quedé mudo por unos instantes. De pronto sentí pena de mi mismo… ¿cómo pude ser tan estúpido en caer redondito?, ¿cómo carajos no me di cuenta de esta jugarreta? Estaba siendo parte de una especie de ‘proceso de selección’ y no me di cuenta…

Mientras Kari seguía hablándome, en mi cabeza empezaron a cruzarse ideas de las más variadas; desde soltarme a la fuerza y tomar la primera combi a quién sabe donde para irme lejos de ella hasta agradecerle la consideración y a ver cuándo me presenta formalmente a la hermana. Simplemente estaba desconcertado y no quería hacer nada más. La noche había terminado para mi. Yo quería estar con esta chata y me sale con lo de la hermana…  No tenía cabeza para pensar en aquel momento, sólo atiné a quitármela de encima con un: ‘un ratito, voy al baño…’. Grande fue mi sorpresa cuando al pasar por la puerta principal del establecimiento donde habíamos quedado pude ver a Pierina, la hermana, parada afuera, como si esperara algo; procuré pasar rápido sin ver visto y refugiarme en el baño a ‘pensar’ cuál sería mi siguiente movimiento.

Finalmente le dije a Kari que en verdad me interesaba otra persona (lo cual era cierto, era ella) y que le agradecía el gesto de tenerme como candidato para su hermana quién sabe mañana más tarde?, quizás si el destino lo quiere, algo pueda suceder; pero hoy no. En lo personal no me gustan aquellos ‘arrangements’ porque simplemente creo que no funcionan conmigo. Coincidentemente, aquella comunicación fluida que había con Kari terminó a partir de ese día… Sólo Dios sabe qué será de su vida.

Quasimodo.

 

PD: Más allá del título de esta entrada, siéntanse libres de comentar lo que gusten, me gustaría saber qué opinan.

No hay comentarios.: