
Esto es algo que, desde mi humilde opinión de varón, nos suele pasar a muchos de los de mi especie (término genialmente acuñado por una amiga hace muchísimo tiempo atrás, mi siempre añorada Magally). Yo, como polluelo recién salido del cascarón en el arte del flirteo y la galantería, por momentos incurro en errores que los grandes maestros en esta materia bien podrían considerar un insulto. He aquí la historia...
Hace un tiempo atrás, una muy querida amiga mía (denoto de manera especial la palabra 'amiga' porque desde que la conocí la vi como una chica con la que quería tener algo, pero la palabra "amor" no se cruzaba por mi mente de ninguna manera) estaba felizmente enamorada de un sujeto al cual recientemente dejó porque cayeron en una serie de hechos desafortunados tanto el uno para con el otro lo que llevó su relación a una termino de lo más abrupto (que quede constancia explícita en este blog que yo no tuve absolutamente nada que ver en ello).
Cuando me enteré por boca de un pata que esta muchachita estaba disponible y "buscando" -el día que la vi en una discoteca en la que justamente venía en la manchita de aquel pata- opté por sacarla a bailar y tratar de indagar más al respecto, pero desde la misma fuente de la noticia. Tras aquella comprobación, satisfactoria por cierto, aquel sentimiento que sentía por ella (que repito, no era precisamente amor) volvió a aflorar de pronto. Asumo que algo tendría que influir en algo la cantidad de cerveza que había consumido previamente, que sin ser mucho era lo suficiente como para embellecer aún más a una chica que de por sí era ya algo agraciada.
Las circunstancias se sucedieron de tal manera que ambos terminamos acordando en ir y terminar de pasar la noche juntos. Entonces le aviso a mi pata que me voy con ella y le digo, a manera de confesión que lo único que buscaba era pasar la noche con ella y más nada, pero que me tenía preocupado que ella se lo tomara en serio. Cabe mencionar que anteriormente no había intentado nada con ella porque siempre la consideré como una de esas chicas con las que se anda en serio y lo que menos buscaba (busco) era (es) algo serio.
Mi pata, muy suelto de huesos y cual improvisado maestro me dijo: -"ya pues, sólo tíratela y punto... de qué te preocupas".
- Es que no quiero que se lo tome en serio, tú la concoces...
- Está bien entonces dile cuando termines, que la cosa ha sido "entre patas" nomás, que no se ilusione y la picas en one-
- Pero eso no la hará sentir mal?-pregunté esperando la respuesta del maestro.
- Mira, si no quieres hacerla sentir mal, entonces no te la tires y punto...
- Es que sí quiero... -repliqué con cierta angustia-
- Entonces es tu roche, yo ya te dije como tienes q actuar... ¿la haces o no? - cual examen imprevisto que toma el maestro y que equivale el 90% de la nota para graduarte, así sonaron las palabras de mi pata. Yo, que lo que menos quería era dejar pasar esta oportunidad, opté por tomar sus consejos y darle al ruedo. Preparado como estaba, de pronto la advertencia más cagona tenía que llegar de aquel sujeto que se decía, era mi pata: - "Ahora que si la comadre se te enamora, te jodiste...". Lo miré con una cara de "vete a la mierda" y me fui.
Para finalizar la historia, bien podría decir que esta chica me odia (literalmente). Seguí los consejos del maestro pero soy demasiado torpe para esas cosas, ya más de una vez escuché que me dijeran que no me meta en cosa de grandes -¿quizás por mi tamaño?. Ah por cierto, la faena estuvo magnífica, a decir de la propia chica (y claro, instantes antes que le dijera lo que le tenía que decir).
Hace un tiempo atrás, una muy querida amiga mía (denoto de manera especial la palabra 'amiga' porque desde que la conocí la vi como una chica con la que quería tener algo, pero la palabra "amor" no se cruzaba por mi mente de ninguna manera) estaba felizmente enamorada de un sujeto al cual recientemente dejó porque cayeron en una serie de hechos desafortunados tanto el uno para con el otro lo que llevó su relación a una termino de lo más abrupto (que quede constancia explícita en este blog que yo no tuve absolutamente nada que ver en ello).
Cuando me enteré por boca de un pata que esta muchachita estaba disponible y "buscando" -el día que la vi en una discoteca en la que justamente venía en la manchita de aquel pata- opté por sacarla a bailar y tratar de indagar más al respecto, pero desde la misma fuente de la noticia. Tras aquella comprobación, satisfactoria por cierto, aquel sentimiento que sentía por ella (que repito, no era precisamente amor) volvió a aflorar de pronto. Asumo que algo tendría que influir en algo la cantidad de cerveza que había consumido previamente, que sin ser mucho era lo suficiente como para embellecer aún más a una chica que de por sí era ya algo agraciada.
Las circunstancias se sucedieron de tal manera que ambos terminamos acordando en ir y terminar de pasar la noche juntos. Entonces le aviso a mi pata que me voy con ella y le digo, a manera de confesión que lo único que buscaba era pasar la noche con ella y más nada, pero que me tenía preocupado que ella se lo tomara en serio. Cabe mencionar que anteriormente no había intentado nada con ella porque siempre la consideré como una de esas chicas con las que se anda en serio y lo que menos buscaba (busco) era (es) algo serio.
Mi pata, muy suelto de huesos y cual improvisado maestro me dijo: -"ya pues, sólo tíratela y punto... de qué te preocupas".
- Es que no quiero que se lo tome en serio, tú la concoces...
- Está bien entonces dile cuando termines, que la cosa ha sido "entre patas" nomás, que no se ilusione y la picas en one-
- Pero eso no la hará sentir mal?-pregunté esperando la respuesta del maestro.
- Mira, si no quieres hacerla sentir mal, entonces no te la tires y punto...
- Es que sí quiero... -repliqué con cierta angustia-
- Entonces es tu roche, yo ya te dije como tienes q actuar... ¿la haces o no? - cual examen imprevisto que toma el maestro y que equivale el 90% de la nota para graduarte, así sonaron las palabras de mi pata. Yo, que lo que menos quería era dejar pasar esta oportunidad, opté por tomar sus consejos y darle al ruedo. Preparado como estaba, de pronto la advertencia más cagona tenía que llegar de aquel sujeto que se decía, era mi pata: - "Ahora que si la comadre se te enamora, te jodiste...". Lo miré con una cara de "vete a la mierda" y me fui.
Para finalizar la historia, bien podría decir que esta chica me odia (literalmente). Seguí los consejos del maestro pero soy demasiado torpe para esas cosas, ya más de una vez escuché que me dijeran que no me meta en cosa de grandes -¿quizás por mi tamaño?. Ah por cierto, la faena estuvo magnífica, a decir de la propia chica (y claro, instantes antes que le dijera lo que le tenía que decir).
Quasimodo.
Salu2!
Lucho (el autor y quien mantiene, aunque no haga bien mi chamba, este blog).
Pd: A todo aquel que se dé la molestia de leer este blog le deseo un muy feliz año 2010 (si es que no se me ocurre posterar algo hasta antes del 31 a la medianoche) y que todos sus proyectos y planes se cumplan. Si bien es cierto no he posteado mucho en este 2009 prometo solemnemente volver a escribir más frecuentemente el próximo año(...o acaso ustedes no prometen hacer algo mañana que no pudieron hacer hoy?).
Salu2!
Lucho (el autor y quien mantiene, aunque no haga bien mi chamba, este blog).
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