
No, no es sobre ninguna de las muertes de los famosos que se dieron hace poco. Hablo de una muerte en particular que se dió hace ya algunos días: la muerte de una ilusión. Esta no terminó siendo tan difundida en los medios escritos ni en la televisión como aquellas otras muertes porque esa historia, en verdad sólo la compraría yo.
La había invitado a salir y ella finalmente aceptó (dicen que por insistencias, algunas cosas se logran), aunque en una de esas me dijo que mejor me quede en mi casa y no nos encontremos (el barajo posterior fue que ella creía que yo estaba ocupado y dejando de hacer cosas importantes al querer salir con ella) cosa que finalmente no resultó porque nos encontramos a la hora de hablar por teléfono y acordar que sea el Ovalo Gutierres el punto de reunión, lugar un poco lejos de mi casa (y ciertamente al de ella también) y no sé hasta ahora por qué quería ir hasta allá, pero bueno, las ganas estaban de verla y no importaba donde se le antoje. En verdad sí, pero, quizás por estupideces mías, no quería darle mucha importancia.
Había planificado 'casi' todo antes de aquel encuentro: había pensado en llevarla a comer, tomar algunos tragos y quizás hasta ir a bailar un rato. Felizmente era viernes y todo se prestaba; tenía que aprovechar que estábamos en zona que se prestaba para todo ello. "Chévere" -decía dentro de mi- de una u otra manera, todo estaba cuadrando a mi favor "De esta noche no pasa" -decía para mi, y es que tenía muchas cosas que decirle y no quería dejar pasar la oportunidad de soltarle todo... Creo que es pertinente mencionar que no era ni la primera vez que salía con ella ni que recién la conozca (tampoco es que la conozco taaaaaanto); pero podría decir que 'estaba preparado y dispuesto' para cruzar aquella delgaga línea roja con esta chica que había conocido hace ya un tiempo.
Tuve la mala suerte que ocurriesen una serie de eventos desafortunados que me impidieran llegar puntual a la cita (llegué, por mucho, 5 minutos tarde) y su recepción no fue del todo condescendiente. O al menos no lo suficientemente efusiva como hubiera querido así que supuse que estaría algo enojada, aunque ella decía lo contrario... y yo le creía. Fuimos a comer y ella no quiso probar bocado alguno del piqueo que había pedido, aunque sí aceptó gustosa la sangría, nos la terminamos y pedimos una segunda y ya nos estábamos empilando algo... De pronto empezamos a contarnos algunos pasajes de nuestra vida y entrando más en confianza. Creí que lo que había empezado mal podría terminar muy bien y a mi favor. Exelente!
Acabado el piqueo y la segunda jarra de sangría, optamor por irnos a un pub a ver que saldría. Llegamos a un lugar de apariencia agradable y, a solicitud de ella pedimos una jarra de cerveza. Seguimos conversando cada vez con mayor confianza cuando, terminada la primera jarra de cerveza y tras llamar al mozo para pedir una segunda cuando empezamos a hablar, por idea mía, sobre nuestras situaciones amorosas... Y fue ahí donde empezó el final de la velada. Ella, con todas las copas encima, no dudó en romper mi ilusión al contarme que se sentía enamorada de un tipo que conoció en un viaje y, aunque su amiga lo estaba afanando, éste le hizo un presente a ella al final de su periplo; actitud que ella lo consideró demasiado especial para la ocasión y lo que ocasionó que ella quede prendida de él en ese momento... A pesar que al encontrarse nuevamente ella lo haya vuelto a llamar y él no le contestaba ni los mensajes de texto utilizando el viejo pretexto de 'estaba en la chamba', o 'no tenía saldo' y haga que ella se angustie. El colmo se dio cuando yo la había invitado a salir y, mientras caminábamos muy tranquilos (yo tratando de sacarle más info sobre lo que ella sentía en esos momentos), él sólo le timbró y ella se gastó todo su saldo (al mismo tiempo que mi paciencia) en pedirle explicaciones del por qué no la llamaba mientras ella se disculpaba por no haberlo podido llamar antes. Yo me soplé algo de 45 minutos de un floro de lo más triste y, haciéndole señas a ellas que ya me iba, ella me decía que no y yo, más estúpido todavía, me quedaba.
Bueno, el hecho fue que a partir de ahí, incluso de ese momento aquella ilusión se fue muy lejos, al suelo sin escalas y con ruptura de corazón incluído en el paquete. Quise que todo termine, le dije que ya mejor nos fuéramos porque ella estaba borracha; cosa que era una exageración, pero quería ya quitármela de encima, llegar a mi casa y dormir hasta olvidarla... Al dejarla en su casa me despedí algo frío, cosa que la dejó con una cara de 'aquí qué pasó que no me enteré' y es que creí que era mejor así. Que si de amigo me quería tratar, entonces me despedía como un pata ya que simplemente no quería ser su amigo... no podía. La cosa fue que al llegar a casa ya no pude dormir, fue entonces que escribí este post, no sin antes desfogar toda mi ira redactando un nuevo post en mi blog d poemas. Ahora sé que ella se fue de nuevo de viaje (no sé si detrás de él, pero ya ni me interesa) y que ayer fue su despedida, sé también que él estaba invitado... y a mi nunca me dijo nada. Sólo me envió un sms el día de su viaje dándome las gracias por lo 'amable' que había sido al escucharle todo el rollo del fulano ese de quien quien ella enamorada, tras ello la llamé sólo para desearle buen viaje.
No podía estar más en lo cierto aquel que dijo que es el hombre quien propone y la mujer quien dispone... En fin, ya fue.
Quasimodo.
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