
Para empezar este post saco al fresco una aseveración que escuché decir a un gran amigo mío (y que también tuve la oportunidad de leer en un post del blog de Renato Cisneros en el Comercio) cuando le comenté que había una chica -y es que siempre hay una- por la que sentía un especial cariño y con quien había una genial relación de amigos, en ambos casos la verdad era que: "Entre hombres y mujeres no puede existir amistad".
No sé hasta qué punto dicha afirmación sea cierta para ambos sexos, sin embargo sí estoy seguro que muchos de los de mi especie pensamos en algún momento de ese modo -y en el blog que menciono anteriormente lo pone de una manera muy ilustrativa-, básicamente porque el hombre se mueve en base a instinstos; la mujer, en cambio es mucho más racional y es por ello creo que muchas de ellas sí pueden diferenciar lo que es la amistad al amor. Son ellas, justamente y en muchos de los casos, las que trazan aquella delgada línea roja...
Algunas veces llegué a cuestionarme por qué nunca le pregunté a esta amiga para estar. Mi temor, hasta donde llego a conocerme, pasa por todas aquellas experiencias anteriores en las cuales, despavoridas, huían de mi vida sin dejar rastro alguno ni dejarme tener derecho a réplica. El temor se estriba, entonces, en aquella sensación de soledad que llega después de cada chote. Es debido a este mismo temor por el que terminé trazando yo mismo aquella bendita línea cuando ella, quizás, no se lo merezca.
Nota Mental: La línea responde, por un lado, a cierto temor que existe dentro de nosotros a comprometerse; aquel pánico que tenemos muchos a entregar el corazón y que éste termine descuartizado sin el más mínimo reparo, pues aunque haya mucha gente que se dice 'fuerte' y no se quiere comprometer 'porque no le da la gana', estoy seguro que casi todos pasan por lo mismo. Ahora bien, hasta qué punto es posible que nosotros estemos dispuestos a cruzar aquella línea? Creo que no es más que un acto consciente de autodefensa al que recurrimos y está en nosotros mismos el hecho de cruzarla; es más, es curioso 'no acordarse que existe' cuando se está enamorado.
Existen muchas cosas ahora en mi cabeza; creo que, de haber una mujer con la cual jamás me canso de estar es justamente ella, con la que jamás me siento solo y con la que puedo contar en 'casi' cualquier momento. Entonces volvemos a la misma 'cantaleta': ¿por qué carajo no le digo nada? Es probable que perciba esa disyuntiva dentro de mi desde hace mucho, y con una paciencia digna de ella sola esté aguardando al otro lado de la línea que en alguna de aquellas noches en la que solemos encontrarnos, me decida y la cruce.
Finalmente, es probable que de momento no exista aún una respuesta a esta disyuntiba; es probable que la historia aún no esté del todo completa (que trate de adivinar el final apenas leídos los primeros capítulos); es probable que si decida cruzar de una vez por todas la línea, ella termine rechazándome y huyendo como las demás teniendo esa maldita idea que es mejor para los dos; es probable que ella aún no sea aquel clavo que saque a la ya tiene mucho tiempo dentro... ¿En qué medida es saludable, entonces, trazar aquella delgada línea roja llamada 'amistad' que entre hombres y mujeres brinda una pseudo-confianza de 'no querer comprometerse' y que ayuda a que nuestras vidas no se compliquen más de lo que ya pudieran estar?
No sé hasta qué punto dicha afirmación sea cierta para ambos sexos, sin embargo sí estoy seguro que muchos de los de mi especie pensamos en algún momento de ese modo -y en el blog que menciono anteriormente lo pone de una manera muy ilustrativa-, básicamente porque el hombre se mueve en base a instinstos; la mujer, en cambio es mucho más racional y es por ello creo que muchas de ellas sí pueden diferenciar lo que es la amistad al amor. Son ellas, justamente y en muchos de los casos, las que trazan aquella delgada línea roja...
Algunas veces llegué a cuestionarme por qué nunca le pregunté a esta amiga para estar. Mi temor, hasta donde llego a conocerme, pasa por todas aquellas experiencias anteriores en las cuales, despavoridas, huían de mi vida sin dejar rastro alguno ni dejarme tener derecho a réplica. El temor se estriba, entonces, en aquella sensación de soledad que llega después de cada chote. Es debido a este mismo temor por el que terminé trazando yo mismo aquella bendita línea cuando ella, quizás, no se lo merezca.
Nota Mental: La línea responde, por un lado, a cierto temor que existe dentro de nosotros a comprometerse; aquel pánico que tenemos muchos a entregar el corazón y que éste termine descuartizado sin el más mínimo reparo, pues aunque haya mucha gente que se dice 'fuerte' y no se quiere comprometer 'porque no le da la gana', estoy seguro que casi todos pasan por lo mismo. Ahora bien, hasta qué punto es posible que nosotros estemos dispuestos a cruzar aquella línea? Creo que no es más que un acto consciente de autodefensa al que recurrimos y está en nosotros mismos el hecho de cruzarla; es más, es curioso 'no acordarse que existe' cuando se está enamorado.
Existen muchas cosas ahora en mi cabeza; creo que, de haber una mujer con la cual jamás me canso de estar es justamente ella, con la que jamás me siento solo y con la que puedo contar en 'casi' cualquier momento. Entonces volvemos a la misma 'cantaleta': ¿por qué carajo no le digo nada? Es probable que perciba esa disyuntiva dentro de mi desde hace mucho, y con una paciencia digna de ella sola esté aguardando al otro lado de la línea que en alguna de aquellas noches en la que solemos encontrarnos, me decida y la cruce.
Finalmente, es probable que de momento no exista aún una respuesta a esta disyuntiba; es probable que la historia aún no esté del todo completa (que trate de adivinar el final apenas leídos los primeros capítulos); es probable que si decida cruzar de una vez por todas la línea, ella termine rechazándome y huyendo como las demás teniendo esa maldita idea que es mejor para los dos; es probable que ella aún no sea aquel clavo que saque a la ya tiene mucho tiempo dentro... ¿En qué medida es saludable, entonces, trazar aquella delgada línea roja llamada 'amistad' que entre hombres y mujeres brinda una pseudo-confianza de 'no querer comprometerse' y que ayuda a que nuestras vidas no se compliquen más de lo que ya pudieran estar?
Quasimodo
2 comentarios:
Errante
Tu temor es común, lo sabes.
Considero que para cruzar esa linea no hay que sentirse del todo seguro. Más bien es una cuestión de saber arriesgar hasta cierto punto la seguridad que tienes sin decirle nada a aquella persona.
Es dificil arriesgar, sobre todo si tienes mucho por perder, como una amistad; pero sabes que también hay mucho por ganar.
Considero que cruzar la linea no solo ayuda a quitarte la invertidumbre, si no también llegar a conocer a la otra persona de acuerdo a su reacción.
Si desaparece, como te ha pasado antes, pues piensa en qué quieres de una relación, qué quieres de aquella niña con la que quisieras entablar un compromiso serio?,quieres a una persona que huya, o a una persona que comprenda, y que si bien su respuesta hacia lo que sientes no es la que esperas, sabrá comprender y cultivarte como a un amigo de verdad.
Yo sí creo que existe la amistad entre hombres y mujeres, y depende del grado de madures de las personas en situar a cada sentimiento donde debe estar.
La Chata
ZZZZzzzzZZZZZzzzzzz
despues del ronque que me dió leer el comentario de la chata, te digo lo siguiente:
arriesgate! que chucha! si la cagas, pues la cagaste. es dificil (no me lo tienes que decir). pero si no arriesgas... siempre, y lo digo en serio, serás su AMIGUITO.
que prefieres?
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